Sessions, enemigo del plan migratorio

El legislador propondrá diversas enmiendas para debilitar el proyecto de ley
Sessions, enemigo del plan migratorio
El senador republicano por Alabama, Jeff Sessions, llega a una rueda de prensa en Washington, D. C.
Foto: EFE

WASHINGTON, D.C.—Jeff Sessions (R-AL) siempre se detiene a responder las preguntas de la prensa. Se destaca por su acento sureño y una capacidad innata para hablar por horas, sobre todo cuando se trata de inmigración. Hoy es reconocido como el principal opositor de una reforma migratoria en este Congreso.

Sessions es un conservador de principio a fin y se enorgullece de eso. Una postura que le ha favorecido desde 1997 cuando comenzó a representar al estado de Alabama en el Senado. Ahora es uno de los legisladores con más antigüedad en la asamblea, lo que también trae consigo más poder.

El senador lo sabe, y hoy más que nunca, está utilizando su influencia para oponerse al proyecto de ley migratorio. “Estoy tratando de representar lo que es mejor para los intereses nacionales. Yo favorezco la inmigración legal. Necesitamos un sistema que sirva a los intereses del país y no uno que traiga a personas para quitarle trabajos a los estadounidenses”, dijo a La Opinión.

“Rechazo la idea de que soy antiinmigrante, somos una nación de inmigrantes. Pero esta ley no hace lo que promete”, agregó.

Organizaciones de derechos civiles y grupos latinos lo catalogan abiertamente como antiinmigrante. “Él no cree en la igualdad para los latinos en Estados Unidos. Nos deja fuera de su ecuación de país. Tiene una opinión muy marcada de quién es americano y quien no. Es la persona que más se ha enfrentado a una reforma migratoria”, aseguró la directora ejecutiva de CHIRLA, Angélica Salas.

Durante el debate para cambiar el sistema de inmigración en 2007, Sessions apodó la propuesta como “proyecto de ley de asistencia y facilitación para terroristas” y fue uno de los principales propulsores de la construcción del muro en la frontera con México.

“Si en algo ha sido consistente Jeff Sessions es en su oposición a la reforma migratoria. Él ha torpedeado desde afuera y a la vista de todos, convirtiéndose en uno de los principales obstáculos a la propuesta”, explicó Maribel Hastings, asesora de America’s Voice.

“En este nuevo intento, Sessions no ha dejado dudas de su estrategia para matar la reforma: presentar la mayor cantidad posible de enmiendas venenosas y tratar de retrasar el proceso legislativo con la esperanza de descarrilarlo”.

El senador se ha destacado por un pasado controversial en el área de derechos civiles. De hecho, forma parte de la lista de candidatos a jueces de distrito rechazados por el Congreso. El presidente Ronald Reagan lo nominó en 1986, pero en su audiencia de confirmación, cuatro abogados del Departamento de Justicia que habían trabajado con él, testificaron en su contra y aseguraron que Sessions había realizado comentarios racistas.

Thomas Figures, un fiscal de Estados Unidos afroamericano, aseguró que Sessions había dicho que el Ku Klux Klan “estaba OK, hasta que había sabido que fumaban marihuana”. Esta organización promovió la xenofobia, supremacía de la raza blanca, antisemitismo y racismo.

En aquella oportunidad, Sessions negó todas las acusaciones y los testigos que apoyaban su nominación, respaldaron su versión.

Numbers USA, una entidad en extremo conservadora, lo ha calificado como el principal defensor para reducir los niveles de inmigración. “Durante el debate de amnistía en 2007, Sessions lideró la ofensiva contra el proyecto de ley. Comunicó exitosamente el impacto de la propuesta para familias y trabajadores”, aseguraron en una declaración.

“Esta ley fue escrita por grupos de interés. Esto dará una amnistía y no reforzará la seguridad fronteriza. Hay mucho poder detrás de este plan”, dijo Sessions ayer, al criticar severamente el proyecto de ley sobre reforma migratoria en el pleno del Senado. Fue el comienzo de un largo discurso. El primero de muchos, antes de llegar a un voto decisivo en julio próximo.