Un verano sin salir del aula de clases

Este lunes se sabrá cuáles estudiantes de NYC necesitan clases extras para no repetir
Un verano sin salir del aula de clases
Unos 32,000 estudiantes de escuelas públicas de la ciudad deberán tomar clases extras en el verano.
Foto: EDLPHumberto Arellano

Nueva York — Jimmy Morales será uno de más de 32,000 estudiantes que la próxima semana sabrán si tomarán clases extras este verano.

“Desde pequeño hemos tenido problemas para que avance en la escuela”, dijo su madre, Blandina Morales.

“Mi hijo siempre ha tomado clases extras para todo, los sábados, después de la escuela y de verano”, agregó la mexicana, cuyo pequeño es alumno de la escuela pública 95 de Brooklyn.

A lo largo de 10 años, la familia Morales no ha podido disfrutar de unas vacaciones en la temporada de calor; este año no será diferente.

“Ni pensarlo. Estamos en suspenso, porque hasta que Jimmy no tome el examen en agosto no sabemos si va a pasar al siguiente grado”, precisó.

Para el pequeño, el segundo de tres hermanos, es una tortura. “Quiero estar en una liga de fútbol, no puedo, por las clases de matemáticas, que no me gustan”, comentó quien el ocho de julio comenzará las lecciones extras para prepararse para los exámenes finales ELA (suficiencia de inglés) y de matemáticas que serán el cinco y seis de agosto.

“Jimmy es un niño inteligente, puede arreglar celulares dañados y otros aparatos, aseguró la madre. “Los sicólogos dicen que no tienen nada y el médico que no es un problema de aprendizaje”, agregó.

Sus padres no tienen recursos para pagarle un profesor particular y ayudarle a mejorar su rendimiento académico. Blandina y su esposo Roberto trabajan en una bodega y se turnan para asistir a sus hijos con las tareas.

Serapha Cruz, directora de The Bronx School of Young Leaders, explicó en un email que las evaluaciones finales exigen a los estudiantes de octavo grado, como Jimmy, demostrar, “con 65% o más de promedio”, todo el contenido del año escolar.

Por eso, “muchas escuelas tienen que dar ayuda adicionales a los llamados bilingües emergentes [alumnos que no dominan bien el inglés] en el verano. Nosotros, por ejemplo, le damos apoyo extra con computadoras usando programas como Rosetta Stone“.

Tras pasar muchos veranos enseñándoles a estudiantes como Jimmy, el profesor Tabari Zaid Bomani, de Bushwick Community High School, duda de la efectividad que tengan estas clases intensivas.

“Laboré por 15 años en las escuelas de verano. No seguí porque creo que no tienen un rigor académico y hay poca disciplina”, denunció Bomani.

Vanessa Ramos, subdirectora del El Comité para Niños y Familias Hispanas destacó que el bajo rendimiento académico de estudiantes hispanos se debe a varios factores.

“Se están experimentando con nuestros niños distintas políticas y no hay una consistencia”, explica la experta. Un ejemplo de ello, agregó, es la implementación del nuevo estándar académico llamado “Common Core” este año, un sistema más riguroso que busca optimizar el nivel académico de los estudiantes.

De igual manera, Ramos es partidaria de “invertir en la educación temprana” como otro factor para mejorar el nivel académico de estudiantes.

El año pasado, 32,866 estudiantes asistieron a las clases de verano. Sin embargo, cuando los resultados de los exámenes finales estuvieron listos a finales de julio, el Departamento de Educación (DOE) descubrió que unos 7,000 no debían haber estado en este programa, según su rendimiento en las pruebas de inglés y matemáticas del estado.

No obstante, voceros del DOE dijeron que el grupo se benefició del reforzamiento escolar de cualquier manera.

Aunque la palabra final se sabrá esta semana, cuando se conozcan los resultados de los primeros exámenes finales hechos bajo los nuevos estándares comunes de aprendizaje, el pronóstico del DOE es que no habrá variaciones.