Boxeo tailandés a la dominicana

Joven quisqueyano halló más emoción en el Muay Thai que en el popular béisbol

Jarlin Matías recomienda las películas Ong Bak (Thai Warrior) y Chok Dee como algunas de las mejores sobre este deporte.
Jarlin Matías recomienda las películas Ong Bak (Thai Warrior) y Chok Dee como algunas de las mejores sobre este deporte.
Foto: EDLP Humberto Arellano

NUEVA YORK — El amor que Jarlin ‘Jay’ Matías le tiene a las patadas, los codazos y los trompones se debe a una película que, junto a su hermano, vio cuando era un adolescente que no se imaginaba hasta dónde le llevaría su pasión por el Muay Thai o boxeo tailandés.

“Vi la película Ong Bok, Thai Warrior, y desde que la vi me envicié, me ilusioné de una vez, fue como que encontré oro”, dijo. “Desde ese momento quise practicarlo, y lo hice yo mismo en la casa sin saber lo que estaba haciendo”.

Pero pronto comenzó a aprender lo que estaba haciendo. Matías buscó un gimnasio en Florida, donde vivía en ese momento, y cuando regresó a Nueva York lo refirió al Sitan Gym en Astoria.

Es ahí donde este joven con raíces dominicanas se ha preparado durante los últimos siete años para encarar una lucha por sobresalir que ha rendido frutos. Actualmente es el No. 3 en las 138 libras, peso pluma, de la clasificación del Consejo Mundial de Boxeo, organismo que también rige esta disciplina.

Su esfuerzo también tiene la misión de popularizar un deporte que no tiene mucho arraigo entre los hispanos.

“Mucha gente antes no estaba interesada en él porque les interesa el boxeo o las artes marciales mixtas, que se ha hecho de buena difusión”, indicó. “Pero ahora el Muay Thai ya tiene más difusión que antes. Pero ese es un proceso que siempre es lento”.

Al igual que muchos quisqueyanos, Matías, de 23 años, practicó el béisbol en su infancia, deporte en el que —aunque popular entre sus familiares y amigos— no encontró mucha satisfacción.

“Yo empecé jugando pelota, como segunda base y outfield, pero como que se me fue la fiebre, me desanimé y no me gustó. Ahora yo lo veo a veces, pero me encanta más el Muay Thai”, comentó. “Para mí es más que un deporte. Es una forma de arte”.

Para perfeccionar su ejecución en este arte, ‘Jay’ ha viajado tres veces a Tailandia, donde se originó este tipo de combate. La más reciente visita fue en febrero.

“Cuando fui a Tailandia, ellos ni sabían dónde está Dominicana, pero dejé que mis acciones hablaran por mí. Demostré lo que sé hacer, mi dedicación y mi disciplina”, manifestó. “Me quedé por dos meses y demostré que yo tomo en serio el deporte”.

Matías explicó que allá el deporte se vive diferente porque en Tailandia se entrena todo el día, mientras que aquí él le dedica cuatro horas de su jornada.

“Es como una religión para ellos”, acotó. “Desde niños comienzan a pelear porque para ellos es una forma de salir de la pobreza. Para mí este deporte es un lujo porque no todo mundo puede hacer lo que yo hago”.

Esto no quiere decir que Matías viva en la opulencia. Tomar este camino preocupó a su madre, quien le pedía que estudiara alguna carrera u oficio para ganarse la vida.

“Estudié soldadura y trabajé en construcción. Lo hice por mi mamá porque estaba preocupada; ella quería que yo estudiara. Lo hice, pero no estaba feliz”, comentó. “Trabajaba en la construcción por ocho o nueve horas y luego entrenaba. Dejé ese trabajo en 2011, cuando me hice (peleador) profesional”.

Agradecido con su madre por los sacrificios que hizo para sacarlo a él y a sus dos hermanos adelante, Matías encuentra inspiración en ella cada que está a punto de subirse al cuadrilátero.

“Eso empieza antes de pelear. Cuando estoy caminando hacia el ring pienso en mi mamá y los sacrificios que hizo por mí y mis dos hermanos. Ella entregó su felicidad por nosotros tres. Así que cuando yo gano siento que le devuelvo un poco de felicidad”, concluyó.