Alertan sobre control a la prensa

Quito/EFE — La Asociación de Editores de Periódicos de Ecuador (Aedep) alertó ayer sobre un eventual control “asfixiante” del Gobierno a la prensa, tras la aprobación legislativa de una nueva Ley de Comunicación, que el Ejecutivo considera necesaria para frenar los supuestos “abusos” de ciertos medios.

Según la Aedep, la Ley de Comunicación aprobada el pasado viernes en la Asamblea Nacional y que aún requiere de la ratificación del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, sólo busca “apuntalar el monopolio mediático gubernamental”.

“Se trata de una ley que va a consolidar un estado de propaganda en el país y que va despojar a los ciudadanos la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información, para convertirlos en servicios públicos”, afirma la Aedep en un comunicado publicado por sus periódicos asociados.

Para esta asociación, la ley no va a democratizar la información en el país y “tampoco es verdad que va a devolver la palabra al ciudadano”, como dice el Gobierno.

“Más bien -añade-, pretende que la voz del oficialismo devenga en única intérprete de los hechos noticiosos y, además, se propone regular en el ámbito administrativo el ejercicio de los derechos constitucionales a la comunicación”.

Según la asociación, “todo indica que se intenta evitar una verdadera rendición de cuentas de los mandatarios y, eventualmente, otorgarles impunidad.”

“Alertamos a la opinión pública que esta ley crea organismos disciplinarios -el Consejo de Regulación y la Superintendencia de Información- que van a someter a los medios de comunicación y a los periodistas independientes a un control gubernamental asfixiante”, indicó la Aedep en su escrito.

Además, señala que la nueva ley regulará también el internet y eximiría de controles “a la propaganda del Gobierno.”

“Es una ley que va a restringir los derechos democráticos, no sólo de los medios y periodistas, sino principalmente de cada ciudadano ecuatoriano”, finaliza el escrito de la asociación.

La publicación pone en evidencia el pulso permanente que han mantenido el Gobierno y ciertos medios privados desde que Correa asumió el mando en enero de 2007.