¿Estás listo para invertir?

¿A quién no le gustaría tener más dinero disponible para un futuro, bien sea para la educación de sus hijos, su retiro o una vivienda más cómoda? Sin embargo, aún cuando destinamos una cantidad mensual fija para ahorrar o invertir, resulta difícil decidir en qué poner ese dinero para que crezca más que en una simple cuenta de ahorros. Esta incertidumbre, en muchas ocasiones, concluye en una especie de parálisis que puede resultar contraproducente para nuestro bienestar económico.

Para eliminar el aplazamiento y la inercia, el primer paso necesario para encontrar la mejor inversión es CALCULAR LO QUE DEBES AHORRAR. La cantidad que pongas en una cuenta depende, más que todo, del tiempo que tengas para llegar a la meta deseada. Si quieres invertir para la educación de un niño que acaba de nacer, necesitarás destinar mucho menos dinero que si esperas a que esté en sexto grado. Usa el 10% de tu ingreso mensual para cada meta que te propongas conseguir. A medida que pase el tiempo, podrás ajustar la cantidad.

El segundo paso es DECIDIR DÓNDE VAS A PONER TU DINERO. Si quieres tener acceso a tu dinero en un periodo de dos años o menos, es mejor que te limites al ahorro y no a la inversión. Un ahorro es una cuenta en la que no corres el riesgo de perder la cantidad depositada y recibes un interés moderado. Si vas a necesitar ese dinero durante los próximos dos años, puedes considerar los certificados de deposito (CD).En este tipo de ahorro nos comprometemos con el banco a no tocar el dinero por un periodo determinado de tiempo. Otra opción es la de los títulos del Tesoro con un plazo de un año o menos.