La victoria en Arizona es para todos los latinos

Esta semana la Corte Suprema rechazó otra maniobra del gobierno de Arizona que intentaba hacerles la vida imposible a los latinos que viven allá. Hablamos aquí de ciudadanos latinos, no inmigrantes. Para los líderes de Arizona, eso no importa. Lo que le importa es oprimir a sus inmigrantes y aguantar el poder político latino que podría contra-arrestar esa opresión.

La misma ley de Arizona dirigida a sus comunidades indocumentadas que llamó la atención del país entero años atrás, incluía modificaciones al proceso de inscribir votantes para incrementar los obstáculos en la inscripción especialmente para ciudadanos que ganaron su ciudadanía por naturalización. Arizona insistía que esos ciudadanos tenían que proveer documentación de su ciudadanía sea por enviar copias de sus certificados de naturalización – algo que todo el mundo sabe es ilegal ya que la prohibición de hacer copias es claramente advertido en esos documentos – o por la entrega personal de esos documentos en lugares inaccesibles y solo durante horas laborales.

La ley federal de inscripción de votantes, el National Voter Registration Act, se estableció exactamente para eliminar la necesidad de comparecencia personal en el proceso de inscripción. De este modo, la inscripción por correo se hizo la norma nacional aumentando drásticamente el poder del voto latino. Excepto en Arizona donde 30 mil inscripciones fueron rechazadas inicialmente, y 20 por ciento de estos eran de ciudadanos latinos.

Afortunadamente, la Corte Suprema frenó al estado de Arizona. Y lo hizo basado en el concepto constitucional que es la ley federal que controla el proceso de elegir congresistas y senadores federales. Ningún estado tiene el derecho de substituir sus leyes en esta área. El formulario nacional es sencillo y exige solo la representación que el solicitante afirma, bajo penalidad por perjurio, que él o ella tiene la ciudadanía. La Corte Suprema afirmó que tal formulario garantiza que la manera sencilla para inscripción en elecciones federales será disponible, sin obstáculos creado por cualquier estado.

Los votantes salieron victoriosos aquí. El poder político latino se puede aprovechar de este acontecimiento si se le exige vigilancia sobre estas maniobras en lugares como Arizona. Y si exigimos que cada latino elegible para votar, sea inscrito y participe.

Al fin y al cabo, el derecho al voto tiene todo tiene todo que ver con membrecía. Por eso es que Arizona batalla tanto para excluir los nuevos miembros de este club. Lo hicieron hasta los años 1970s cuando defendieron su requisito de alfabetismo en ingles contra sus comunidades latinas. Y lo hacen cuatro décadas después con esta maniobra.

A nadie le puede sorprender que lo intentaran otra vez.

Y a nadie le sorprenderá que la comunidad latina responda fuertemente para ocupar su lugar en esa membrecía.

Juan Cartagena es el presidente y director de LatinoJustice PRLDEF