Tienden ‘puente’ a inmigrantes con estudios

Tienden ‘puente’  a inmigrantes con estudios
Tom Miller, izquierda, lidera una clase de inglés del programa 'Immigrant Bridge' en la ciudad de Nueva York.
Foto: ap

EDITORES: Con AP Fotos.

NUEVA YORK — Jorge Sánchez es un arquitecto peruano que vino a Estados Unidos para estar cerca de su madre. Como todo inmigrante, tropezó con muchos obstáculos cuando se puso a buscar trabajo en su profesión, incluidos su falta de contactos y un inglés deficiente.

“Yo tenía el inglés callejero de cuando estuve aquí”, comentó Sánchez, quien dice que vivió tres años ilegalmente en Estados Unidos antes de regresar con los papeles en orden el año pasado.

“Pero ahora estoy eliminando y puliendo el idioma. Para trabajar de lavaplatos o de taxista con un nivel de inglés más bajo ya te va bien, pero el inglés que se enseña en este programa es para integrarte a nivel profesional”, valoró el arquitecto, que dijo que su idea es dedicarse a la docencia a trabajar organizando actos culturales en el ámbito de la arquitectura.

Sánchez está cursando clases en un programa único en el país denominado Immigrant Bridge (Puente para el Inmigrante) ofrecido por la municipalidad de Nueva York con el objetivo de facilitar el acceso de inmigrantes con títulos universitarios al mercado laboral.

“El curso va enfocado a la búsqueda de trabajo, te preparan para las entrevistas e incrementan tu nivel de inglés a nivel profesional así como en la pronunciación”, indicó Sánchez.

El programa le tiende una mano a oftalmólogos, arquitectos, ingenieros y otros profesionales que han llegado a Nueva York para labrarse un nuevo futuro y a menudo terminan trabajando de taxistas o en otros empleos por debajo de su nivel por ser inmigrantes que no saben cómo insertarse en sus profesiones.

Immigrant Bridge “es un programa piloto que tiene el objetivo de ampliarse más adelante. El primer componente que ofrece es preparar a los participantes para dar el salto al mercado laboral: enseñarles cómo hacer un currículum, prepararlos para las entrevistas de trabajo, hacer planificación de la carrera, ayudar en la búsqueda de trabajo. Y es que el mercado de Estados Unidos es muy diferente al de otros países por la forma en que uno tiene que promocionarse”, explicó Kyle Kimball, director ejecutivo de New York City Economic Development Corporation (NYCEDC).

NYCEDC trabaja con el Ayuntamiento en políticas de desarrollo económico de la ciudad y es la encargada de dirigir este nuevo programa que, según la entidad, es el primero de este tipo en todo Estados Unidos.

“Tras hablar con líderes empresariales para ver cuál es la fuerza laboral más solicitada, dedicamos mucho tiempo a pensar cómo conseguir nuevos ingenieros o gente muy preparada para lo que necesita la ciudad”, explicó Kimball. “Al final, acabamos reconociendo que en la propia ciudad ya contamos con gente altamente calificada, pero que necesita saber la manera apropiada para entrar en el mercado laboral”.

Según NYCEDC, en Nueva York hay unos 60,000 inmigrantes con formación universitaria o equivalente y permiso de trabajo. De momento, en el programa, que tenía previsto empezar con 400 personas, cuenta con un total de 150 personas que ya han hecho o están siguiendo el programa, siendo un 15% de ellas de países América Latina.

Es el caso de la colombiana Solangel Rochels, oftalmóloga de profesión que se trasladó a Estados Unidos en junio del año pasado.

“Estudié oftalmología en la Universidad de París y luego ejercí mi profesión durante 15 años en Colombia. Me casé con un americano (estadounidense) y entonces decidí emigrar a los Estados Unidos”, explicó Rochels en una entrevista telefónica.

“Siempre me interesó la cultura de Estados Unidos porque es muy multirracial y al casarme tenía una razón familiar muy especial para venir. Estoy realizando muchos deseos que tuve siempre”, añadió.

Al igual que el peruano Sánchez, Rochels se apuntó a las clases de inglés del Riverside Language Program, una de las cuatro entidades de la ciudad que imparte el programa del Immigrant Bridge. Las otras tres son CAMBA, Goodwill Industries of NY and Northern NJ y Upwardly Global, entidades sin ánimo de lucro que ayudan a facilitar la entrada de inmigrantes al mercado laboral.

“Éramos 15 alumnos, todos profesionales, tomando clases intensivas, de las 9 a.m. a las 3:30 p.m., durante seis semanas. Nos entrenaban para la vida americana, con un inglés más práctico, y nos orientaban en la búsqueda de empleo”, comentó Rochels.

Para Rochels, formar parte del curso fue positivo porque se pudo contactar con una red de hospitales y conocer el sistema de voluntariado en estos centros. Su idea es hacer de voluntaria para introducirse en el circuito profesional y dedicarse profesionalmente a la investigación en vez de ejercer, ya que para ello tendría que volver a estudiar la carrera para homologar el título.

“El voluntariado me servirá de adaptación profesional. Además, hacer de voluntario forma parte de la cultura americana donde se ve como una responsabilidad social y sirve de referencia en tu currículum”, apuntó Rochels.

“Conocer la estructura de hospitales, la educación o el sistema del voluntariado toma mucho tiempo cuando uno viene de otro país y de otra cultura. Con el programa todo esto lo haces de una manera más intensiva; hacen que la llegada sea más fácil y amable y que la inserción sea más corta”, indicó Rochels. “Esto hace que uno no esté dando palos de ciego a un lado y otro sino que te orientes a donde puedes ser más productivo.”

Leslie Robbins, responsable del Riverside Language Program junto con Phyllis Berman, dijo que el nivel de inglés que se imparte a través del Immigrant Bridge Program cubre una importante carencia.

El Riverside Language Program empezó hace 34 años impartiendo clases de inglés gratuitas a inmigrantes, con ayuda económica estatal y federal.

“Hasta entonces sólo teníamos clases inglés de nivel intermedio y nos encontrábamos que entre los estudiantes teníamos ingenieros o médicos que enviábamos a trabajos pero les decían que no tenían el inglés suficiente. Ahora con el Bridge Immigrant Program hay dinero público disponible para hacer estas clases de inglés avanzado”, comentó Robbins.

“Si no se tiene un inglés muy bueno no se le van a abrir la puertas. Si es un buen profesional, ¿por qué Nueva York no se puede beneficiar de ello?”, añadió Robbins. “Esto es un sueño para nosotros que empezó hace 34 años. Cuando tomo el taxi y noto que el conductor tiene acento suelo preguntarle de dónde es y me encuentro que todos tienen su profesión: médicos, violinistas… Es algo que Nueva York estaba perdiendo”.