Enseñanza de inglés a escolares no mejora

No saber inglés puede retrasar el desempeño académico de los hijos.
Enseñanza de inglés a escolares no mejora
La profesora Julia Puentes en la clase de inglés en Coral Way K-8 Center, en Miami, con sus alumnos Mathew Botros y Duna López.
Foto: AP

MIAMI — Duna López, una niña de ocho años, comenzó a asistir a la escuela en Miami a fines del año pasado sin saber una palabra de inglés.

Duna, natural de Barcelona, España, de cabello rubio cenizo, estudia en el Centro Bilingüe Coral Way K-8, la escuela más antigua de educación bilingüe. Durante medio día toma clases en español y las horas restantes en inglés. Durante los cursos de arte, la niña va con otros tres compañeros recién llegados a tomar clases adicionales de gramática y fonética.

Después de siete meses, es una de las más activas participantes de su clase.

“Aprendí en cinco meses, así”, comentó.

El caso de Duna es una excepción, pero el reto idiomático que se le presenta es cada vez más común en todo el mapa educativo de Estados Unidos. Se prevé que la población no blanca se convertirá en la mayoría a nivel nacional dentro de una generación y las escuelas están a la vanguardia de ese cambio histórico.

Los niños en edad escolar que hablan otros idiomas en casa forman parte del segmento de más rápido crecimiento dentro de la población. Su número se ha duplicado desde 1980 hasta el 2009, y ahora constituyen el 21% entre los escolares.

En el año escolar comprendido entre el 2009-10 había 4.7 millones de escolares que están aprendiendo inglés y todavía no lo dominan a la perfección. Representaban un 10% de los niños matriculados, según recientes índices divulgados por el Departamento de Educación.

“Esto es parte de una nueva realidad que enfrentan nuestras escuelas públicas”, comentó Robert Linquanti, un experto en estudiantes que aprenden inglés de la agencia de investigación educativa WestEd, con sede en San Francisco. “Se ha venido produciendo por mucho tiempo pero ahora ha llegado a un momento crítico”.

De todos los retos con que enfrentan los escolares de las minorías y sus escuelas, el aprendizaje de inglés es sin duda, el sector más desvalido. Es difícil encontrar suficientes maestros capacitados para enseñarles y hay poca consistencia en los programas que se usan para educarlos.

El sector educativo está dividido sobre la mejor manera de instruirlos: por un lado están los programas bilingües que cobran fuerza pero que también provocan intensos debates con aquéllos que favorecen el sistema de inmersión en inglés. Los escolares que no dominan el inglés por lo general viven en sectores pobres con escuelas abarrotadas y en muchos lugares representan un costo adicional para distritos escolares con escasos recursos económicos.

Mientras los escolares están en programas especiales para niños sin inglés, se atrasan en los otros cursos. En varios estados, sus índices de graduación de la secundaria son menos del 60% y llegan al 29% en Nevada, según datos federales.

Sólo un 7% de los niños en cuarto grado y un 3% en el octavo, que aprende inglés, logran niveles de “competente” o por encima del promedio de la prueba nacional en lectura, y miles de ellos languidecen durante años en ineficaces programas de inglés como segundo idioma.

En la escala del uno al diez, los escolares del programa de aprendizaje de inglés están por “debajo de cinco”, destacó Gary Cook, un especialista del Centro de Investigación Educativa de Wisconsin.

“Su éxito es el nuestro”, señaló Cook. “Si en realidad no pueden llegar a cumplir con las expectativas educativas del futuro —que es, la necesidad de tener trabajadores diestros, no necesariamente trabajadores físicos— entonces estamos en un mundo descalabrado”.

La gran mayoría de quiénes aprenden inglés, más de dos tercios en la escuela primaria, nacieron en Estados Unidos. Representan una variedad de diversos idiomas y grupos étnicos, pero el grupo dominante es el hispano.

En general, un 38% de escolares hispanos en cuarto año de primaria fueron identificados en el nivel de aprendizaje de inglés al igual que un 20% de los niños hispanos en octavo grado, según un informe sobre las pruebas de matemática de Evaluación Nacional del Progreso en la Educación.

Los estudiantes hispanos en general tienen unos de los niveles más alto de deserción escolar y tienen el menor número de graduados universitarios. La barrera del idioma no afecta a la mayoría, pero para aquéllos que ingresan a la escuela a aprender el inglés los retos son aún mayores.

Los estudiantes asiáticos representan el segundo grupo en el programa de aprendizaje de inglés.

Los estados como California, Texas, Nuevo México y Nevada tienen algunos de los segmentos más numerosos de poblaciones en edad escolar que aprenden inglés. Asimismo están mayormente concentrados en escuelas urbanas de escasos recursos. Un estudio del Instituto Urbano determinó que un 70% asiste a unas 5,000 escuelas primarias, que constituye un 10% de las escuelas del país.

La marginación de estos estudiantes es un reflejo de la segregación de sus vecindarios y de una decisión de algunos distritos de agruparlos con el objeto de designarles maestros capacitados y programas bilingües –que son escasos–, señaló Richard Fry, un investigador adjunto de alto nivel del Centro Pew Hispano. Pero las escuelas a las que asisten también tienen los más altos niveles de pobreza y aulas sobrepobladas.

“Con toda claridad están en riesgo”, destacó Fry.

La carrera del escolar que tiene que aprender inglés en el sistema de escuelas públicas comienza con un interrogatorio acerca del idioma que se habla en casa, si se habla otro idioma en la familia y qué idioma habla el niño con mayor frecuencia. Las entrevistas varían de estado a estado, y en algunos lugares se ha criticado que se incluyan preguntas que identifican a los niños como si tuvieran necesidad de servicios de idioma adicionales sin que corresponda a la realidad.

En Miami, por ejemplo, una de las preguntas es cuál es el idioma materno del escolar. Pero como comenta la directora de Coral Way, Josephine Otero, eso no quiere decir necesariamente que un niño no hable bien el inglés, que sería considerado su segundo idioma.

Cuál es el mejor método para enseñar el inglés está en discusión.

La investigación es inconclusa, aunque los programas de educación bilingüe como el de Coral Way, una de las escuelas de mayor antigüedad, han ganado impulso en tiempos recientes. Ese centro escolar adoptó el programa bilingüe, al margen del nivel de competencia idiomática, en la década de 1960 después de recibir una gran oleada de inmigrantes cubanos que le escapaban a la revolución comunista de 1959.

Con la convicción de que en algún momento iban a regresar a Cuba, muchas familias deseaban asegurarse que sus hijos no perdieran el español. Muchos nunca regresaron a la isla, pero el programa de dos idiomas continuó y la escuela ha recibido una calificación de excelencia por parte del estado.

Virginia Collier y Wayne Thomas, de las Universidad George Mason de Virginia, estudiaron los dossiers de más de seis millones de escolares y llegaron a la conclusión de que los programas de inmersión bilingüe total, en los que los estudiantes locales y extranjeros reciben instrucción en ambos idiomas, son los más efectivos. Analizaron programas bilingües en el distrito escolar independiente de Houston y vieron que los estudiantes de habla hispana estaban al mismo nivel o por encima del promedio en inglés y en español desde el primero hasta el quinto grado.

“Este es un programa que se está generalizando por todo Estados Unidos a paso acelerado”, afirmó Collier.

En algunos de los programas, los escolares recibían la mitad de los cursos en inglés y la otra mitad en español, o comienzan con más tiempo en el idioma que hablan mejor hasta que van mejorando en el otro.

Uno de los problemas es que no siempre se puede encontrar maestros que no sólo hablen español sino que también lo enseñen académicamente. Resulta un gran reto aún en Miami, donde el idioma español el prácticamente un requisito en la vida cotidiana. Un estudio realizado en 1997 señala que sólo un 2,5% de los maestros que enseñan inglés como segundo idioma tienen título en la enseñanza bilingüe o educación en el idioma inglés.

“No en todos los casos la educación bilingüe rinde mejores frutos”, destacó Linquanti “Todo depende de la calidad de la instrucción, el material de enseñanza y del respaldo de la comunidad”, añadió.

Los programas bilingües también se enfrentan a obstáculos políticos. En California, Massachusetts y Arizona la educación bilingüe ha sido prohibida.

“La educación bilingüe está relacionada con varios asuntos considerados controversiales en la esfera nacional”, destacó Linquanti. “La inmigración y el multiculturalismo. La gente percibe a la educación a través de esos asuntos. Es por eso que la controversia continúa”, señaló

En muchos distritos se continúa separando a los escolares que aprenden inglés para un tipo de instrucción especial, a quienes se les enseña básicamente sólo inglés. Existen patrones en todo el país que demuestran que ese método puede ser beneficioso, aunque se critica el hecho de que se aísle a los escolares de sus compañeros de aula.

Una investigación realizada por el Departamento de Educación federal sobre el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles determinó que no se logró brindar una educación pareja a los estudiantes que aprendían inglés y los de raza negra, dando como resultado una disparidad académica. Sólo un 5% de los escolares secundarios que aprendían inglés fueron considerados “competentes” en inglés o matemáticas. En el caso de los estudiantes negros, sólo un 32% estaba capacitado en inglés y un 9% en matemáticas, según un reporte del distrito correspondiente al período 2009-10.

El distrito escolar considerado el segundo en el país accedió a reestructurar por completo su programa de enseñanza del inglés.

Hace algunos días, López, en la clase de inglés de López en el tercer grado en Miami, los estudiantes aprendieron los cuatro puntos cardinales en una brújula al leerla y representarla como un poema. Los escolares son de Egipto, Puerto Rico, Cuba y España y muy entusiastas levantaron la mano para responder cuando la maestra Julia Puentes hizo la pregunta.

Puentes destacó que con el método de su escuela, la mayoría comienza a hablar bien el idioma dentro de los tres meses.

“Es sorprendente”, comentó.

La pregunta es hasta qué punto el resto del país puede decir lo mismo.