Revés a la prohibición de vender bebidas gigantes

Revés a la prohibición de  vender bebidas gigantes
Foto: AP

NUEVA YORK — La ofensiva de la ciudad de Nueva York contra los refrescos azucarados quedó congelada.

Un tribunal estatal de apelaciones dictaminó ayer que la Junta de Salud municipal excedió su autoridad legal, cuando votó el año pasado para poner un límite de 16 onzas al tamaño de las bebidas con alto contenido calórico que se sirven en los restaurantes, teatros, estadios, carritos de comida y muchos otros lugares.

En una opinión unánime, un panel de cuatro jueces de la División de Apelaciones de la Corte Suprema dijo que aunque la junta tiene el poder de prohibir que se sirvan en público los alimentos “intrínsecamente nocivos”, las bebidas azucaradas no caen en esa categoría. Según el tribunal, el consumo de refrescos no es necesariamente perjudicial si se hace con moderación, y por lo tanto “no puede ser clasificado como un peligro para la salud”.

El panel no se refirió a si el límite de tamaño habría vulnerado las libertades personales, pero dijo que al adoptar esa medida, la Junta de Salud asume incorrectamente poderes legislativos amplios dados solamente a los órganos legislativos, como el Concejo Municipal.

El alcalde Michael Bloomberg, la fuerza impulsora detrás de la regulación, prometió una apelación rápida.

“La decisión de hoy (por ayer) es un revés temporal y tenemos la intención de apelar esta decisión, a la vez que continuamos la lucha contra la epidemia de la obesidad”, dijo en un comunicado.

La Asociación Estadounidense de Bebidas (ABA), uno de los grupos que desafió la normativa, aplaudió la decisión, que fue la segunda en determinar que la Junta de Salud se había excedido en su autoridad. Una sentencia similar en marzo impidió que la medida entrara en vigor.

“Con esta decisión, esperamos poder colaborar con los líderes de la ciudad en las soluciones que tendrán un impacto significativo y duradero en los neoyorquinos”, dijo Christopher Gindlesperger, portavoz de ABA.

El esfuerzo de Nueva York para limitar el tamaño de las gaseosas recibió elogios de los expertos en salud, que lo alabaron como un paso revolucionario en la guerra contra el exceso de peso y , también, fue ridiculizado por los presentadores de televisión que se burlaron del alcalde llamándolo niñera de la nutrición.

El límite en el tamaño de las bebidas es otro de los esfuerzos de Bloomberg para empujar a los neoyorquinos a mejores dietas. Su gobierno obligó a las cadenas de restaurantes a publicar la cantidad de calorías en los menús, prohibió las grasas trans y desafió a los fabricantes de alimentos a utilizar menos sal.