Entre Anthony Weiner y los periodistas

Entre Anthony Weiner y los periodistas
Anthony Weiner decidió no renunciar a su aspiración hacia la alcaldía de Nueva York.
Foto: Archivo

Pareciera que los errores familiares del candidato a la alcaldía Anthony Weiner fueran tan relevantes para muchos editoriales que por un minuto me olvido que cientos de familias luchan con verdaderos problemas sociales de los cuales los editorialistas parecieran olvidarse.

Tomar el tren 7 en las Bryant Park me permite ver como el odio y la cizaña reina para directores de medios. Se ha denominado payaso, artista de circo a quien se ha parado frente a sus errores para reconocerlos, pero se callan frente a oficinas ineficientes de candidatos como Bill de Blasio, se calla frente a un alcalde que mantiene una ciudad sin un plan de control de plagas que se expanden, y que el 311 responde en un lapso de siete a 14 días dando paso a posible infestaciones.

Entonces pregunto yo, ¿estamos aquí para discutir el pasado?, ¿para proponer un plan a futuro?, o ¿ poner las manos para mejorar el presente? Somos cientos que no tenemos voz y que callamos por temor frente a un mal. Y somos muchos que caemos victimas al desorganizado manejo de instituciones que deberían estar en favor de la comunidad.

Es momento de salir a las calles y mostrar ese rostro humilde sin un pedazo de pan, quizás sin zapatos. Es momento de reconocer aquellos que viven aquí y que no se pueden identificar por no poder tener identificación, y es momento de trabajar para comunicar no para destruir.

La Ciudad necesita periodismo de investigación no periodismo electoral. Nueva York necesita periodistas que luchen por los derechos de sus lectores.

También necesitamos más periodistas como los de El Diario. Sin embargo requiere un llamado a la unidad para acabar con este desorden administrativo.

El alcalde Michael Bloomberg fue elegido para administrar y desarrollar la ciudad, no para decirnos que cantidad de soda tomar, los ciudadanos y residentes tenemos el derecho y deber a elegir, e incluso exigir. Entonces detengamos el debate de a quien Carlos Danger le ha enviado fotos y mensajes de texto y enfoquemos nuestro debate en las necesidades de la comunidad y las falencias de la administración municipal, no para destruirlas sino para mejorarlas.