En NYC pagan $180 por facial de excremento de ruiseñor

Decenas de personas acuden una vez al mes a recibir el "Facial de Geisha"
En NYC pagan $180 por facial de excremento de ruiseñor
El excremento se mezcla con fibra de arroz y se aplica al rostro de los clientes que buscan un efecto rejuvenecedor.
Foto: AP / Mary Altaffer

Nueva York – Al menos una vez al mes, decenas de residentes de la Ciudad de Nueva York pagan $180 para que les apliquen en el rostro excremento de un pájaro japonés.

El lujoso salón para el cuidado de la piel Shizuka, localizado en la Quinta Avenida, es uno de los lugares en los cuales se ofrece el servicio que promete dejar el cutis suavecito y radiante.

La propietaria del salón, la japonesa Shizuka Bernstein, lleva cinco años aplicando el denominado “Facial de Geisha” en la Ciudad de Nueva York. Explica que el excremento del ruiseñor asiático es mezclado con fibra de arroz y luego se aplica en el rostro de los clientes. Además de la suavidad, una enzima contenida en el excremento del ave tiene el efecto de exfoliar como nada la piel.

“Siempre trato de importar a Estados Unidos los secretos de belleza de Japón” contó Bernstein, quien conoció el tratamiento gracias a su madre. Se le llama “Facial de Geisha” porque desde el año 1600 era utilizado por éstas y también por actores japoneses.

Aunque hay quienes creen que el excremento de cualquier ave vieja, como las palomas, puede ser utilizado, Bernstein aclara que sólo funciona el del ruiseñor japonés porque éste sólo se alimenta de semillas que son las que generan la enzima maravillosa en la “caca” del pájaro.

“Nosotros no hacemos faciales de Central Park” -comenta en broma la mujer- “porque esos pájaros lo que comen es basura”.

Como todo facial, el de la Geisha comienza con vapor, para abrir los poros y suavizar la piel. Se aplica crema y luego se procede a vertir el “elemento mágico” sobre el rostro.

¿Apesta? No. Realmente huele a arroz tostado.

Cinco minutos después de que se aplica el excremento, la profesional lo remueve con un limpiador espumoso. La toalla con el cual se limpia la piel está empapada en esencias de lavanda y geranio. El toque final es una mascarilla de té verde y colágeno.

Al culminar, los clientes afirman estar satisfechos porque su rostro está extremadamente suave.

Sin embargo, la dermatóloga Michele Green, de Manhattan, afirma que aunque es cierto que el “Facial de Geisha” tiene un efecto “rejuvenecedor, no creo que sea diferente a un scrub de melocotón o la mascarilla que compras en la farmacia local”.