Los diablos hablan

Los actores principales de la nueva novela de Telemundo nos narran sus experiencias

Nueva York — Mañana se estrena la nueva telenovela de Telemundo, Santa Diabla, y desde hace varias semanas tanto su elenco como el equipo de producción han creado enormes expectativas respecto a la historia, a la que tildan de “nunca antes vista”.

Al igual que con La Casa de Al Lado, el escritor del guión, José Ignacio Valenzuela, más conocido como “El Chascas”, se ha reservado el derecho de revelar a sus protagonistas la verdadera naturaleza, buena o mala, de sus personajes.

Durante una visita a los estudios de grabación en Miami, conversamos con algunos miembros del elenco respecto a este importante reto.

El actor compartió interesantes detalles sobre su experiencia en esta novela, en la que interpreta a Humberto Cano, el supuesto malo de la historia.

Manifestó que siempre debe preparar sus escenas la noche anterior, a diferencia de Gaby Espino, quien simplemente prepara sus tomas durante los ensayos.

Con respecto al reto de tener que interpretar un personaje sobre el cual no sabe si realmente es bueno o malo, el boricua tiene opiniones encontradas.

“Nosotros nos sorprendemos de una manera impresionante cuando estamos leyendo los libretos. Estamos esperando ansiosos, cosa que nunca me había pasado antes en otro proyecto de telenovela”, asegura.

“Hay pros y contras de este sistema. El pro es que no juzgas al personaje porque no sabes hacia dónde va. Por otro lado, un actor tiene que crear el ‘background’ emocional de su personaje. Acá existe el temor de estar creando un background equivocado, es una contradicción a la técnica actoral”, añade.

El boricua además reveló que las escenas más difíciles de hacer son las de acercamiento íntimo, porque se debe compartir con la persona que se está trabajando, pero también con los técnicos y el público.

La estatura de la actriz Gaby Espino es de resaltar, y curiosamente en algunas tomas la venezolana lleva zapatos de tacones que la hacen verse más alta que sus contrapartes masculinas.

Pero su tamaño no es reflejo de su ego, porque a pesar de ser la protagonista de esta historia, la actriz reveló con humildad su fascinación con el proyecto.

“Es la mejor novela que he hecho en mi vida”, dice. “Con esta historia me ha pasado que capítulo que llega, tengo que leerlo cual libro”, añade.

Con un bebé de tan solo año y medio de nacido, Espino reconoce que la tarea no es fácil, y que aun se está acostumbrando al ritmo de trabajo, ya que es la primera vez que deja a Nicolás desde que nació.

“Es difícil porque salgo en la mañana temprano y está durmiendo, llego en la noche y también está durmiendo, a veces no lo veo en una semana y me pongo sensible. Pero definitivamente la mujer de hoy sale a trabajar por su familia. Cuando estén más grandes lo van a entender”, señala.

Espino además confesó que Jencarlos Canela, su pareja, ha sido una gran ayuda criando a sus hijos ya que entre ambos se reparten la responsabilidad.

La colombiana nos dijo que se ha acostumbrado a ver sus propias novelas en compañía de su hijo Cristian, de 9 años. Sin embargo, cuando hay escenas íntimas, el menor sabe que se debe tapar los ojos.

En este proyecto la actriz representa a la villana Inés Robledo, a quien Duque define como “una niña atrapada en un cuerpo de mujer”.

Para preparar este rol la actriz confiesa que le ha pedido ayuda a su hijo. “El es súper maduro, a veces yo le decía que necesito actuar como una niña de 13 años y él me decía: ‘camina así, brinca así'”, manifiesta.

Hablando de otras cosas, dijo que el sitio más difícil donde ha filmado fue Bogotá, cuando estaba haciendo Los Victorinos. Tuvo que hacer tomas en un barrio peligroso en las montañas. “Eran las 2 de la mañana y hacía mucho frío. Ese día la pase tan mal, pero me sirvió para valorar lo que tenemos”, asegura.

La rubia de ojos verdes dice agradecerle a todos sus personajes cuando termina de grabar, porque para ella son personalidades que se toman de alguien que en realidad existe o existió.