José Mendoza cierra sus puertas y abre el corazón

Un popular negocio culmina una tradición en el distrito latino de San José
José Mendoza cierra sus puertas y abre el corazón
"El secreto de mi éxito ha sido atender muy bien a mis clientes y trabajar los 365 días del año", dijo don José Mendoza. Foto Rosario Vital/El Mensajero

SAN JOSÉ.— Don José Mendoza y su esposa doña Consuelo cierran su negocio ‘San Jose Men’s Wear’, una tradición en el barrio latino de San José. Ellos abrieron hace 37 años una pequeña tienda de ropa mexicana que se convirtió por años en una referencia para la comunidad hispana. Iniciaron con un pequeño capital y se establecieron por un buen tiempo en el centro de la ciudad. Luego la tienda se trasladó al centro comercial la Tropicana, donde lograron un importante crecimiento.

Mendoza trabajó desde los ocho años de edad y aún recuerda la tiendita que tenían sus padres en Ciudad Juarez, Chihuahua, donde nació y creció. “Desde muy pequeño atendía a los clientes”, dijo Mendoza. Llegó a los Estados Unidos en 1962 y siempre tuvo en mente establecer un negocio de ropa para caballeros. Don José vendía botas, vaqueros, chaquetas y las populares “tejanas”, tiempo después abrió más tiendas en Redwood City y Salinas.

Disfrutó la época de bonanza, pero también le tocó vivir momentos económicos difíciles. La recesión afectó a su negocio y cerró tres tiendas excepto la de San José. Además de los problemas financieros, don José tuvo que enfrentar problemas legales. Batalló con la ciudad de San José para que las tiendas de la Tropicana no fueran expropiadas, y obtuvo la victoria.

“Mi padre no dormía, se preocupaba porque no quería que su tienda desapareciera ni la de sus compañeros, hubo mucha lágrima pero al mismo tiempo mucha valentía al enfrentar a la ciudad, se puso adelante y como todo un caballero triunfó”, dijo su hija Lucy Mendoza.

“José Mendoza demostró que se puede luchar contra el gobierno y ganar. Él mostró valentía y tenacidad en la defensa de sus derechos y los de los otros comerciantes de la Tropicana y enfrentó a los políticos. Le deseo lo mejor en su retiro”, dijo el alcalde de San José, Chuck Reed.

“Nos organizamos y pusimos un frente duro de batalla. Tuvimos al pueblo de nuestro lado”, comentó Mendoza.

Jesús Orozco, empresario de la Tropicana, dijo que “siempre ha admirado la amabilidad, la amistad y la honestidad de don José. Lo vamos a extrañar y entendemos que tiene que estar al lado de su familia”.

Navor Mora es cliente de don José desde hace 30 años y antes del cierre se llevó algunas prendas que, según comentó, le será difícil encontrar en otra parte. “Lo vamos a extrañar, él es nuestro amigo, me daba sugerencia cómo vestir. Entiendo que tiene que descansar y es el momento de estar con su familia”, explicó Mora.

“Siempre me he preocupado de ofrecer buen servicio a mis clientes. Eso es lo más importante. El éxito de mi negocio depende mucho de la honestidad, de las horas de trabajo que le puse los siete días de la semana”, expresó Mendoza.

Don José y doña Consuelo tuvieron cinco hijos, Tere, Lucía, Luis, Javier, Carlos y Juanita. Todos ellos se convirtieron en profesionales gracias al esfuerzo de sus padres. Sin embargo pocos saben que hace dos décadas el matrimonio adoptó a una hija. Se trata de Juanita quien durante su niñez y adolescencia vivió en casas de adopción, cuando la joven estuvo a punto de quedarse sin hogar el buen corazón de don José le cambió la vida para siempre.

“Cuando creí que no tenía salida Dios me abrió una puerta y fue la definitiva al conocer a la familia Mendoza. Mi papá (don José) me salvó, es un ser único, entre todos. Para el mundo él puede ser una persona más, pero él es el mundo para mí”, afirmó Juanita.

“Me di cuenta que había que ayudar a personas. Dios me dio la oportunidad de tener una vida estable, ¿por qué no darle una ayuda a alguien que lo necesitaba?”, dijo muy emocionado don José.

Mendoza quiere descansar para disfrutar su vida a lado de sus hijos y nietos. “Ya es hora”, comentó muy feliz al cierre de su negocio.