Buscarán revocar pena de muerte

Buscarán revocar pena de muerte
Policías escoltan a los mexicanos José Regino Villareal (centro) y Luis Alfonso González a su salida de una vista en el tribunal de apelaciones de Putrajaya, Malasia. Los tres hermanos aseguran que son inocentes.
Foto: efe

México/EFE — México lamentó ayer “la imposición de la pena de muerte en contra de los hermanos Gonzalez Villareal” por narcotráfico en Malasia, y anunció que se asegurará de que “se agoten los recursos legales tendentes a buscar que se revoque” dicha sentencia.

La Cancillería mexicana hizo el anuncio en un comunicado horas después de que la Corte de Apelaciones de Malasia ratificara la sentencia contra los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal, originarios del noroccidental estado de Sinaloa.

“La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), por medio de la embajada, dará puntual seguimiento al recurso de revisión del caso ante la Corte Suprema Federal, máxima instancia judicial en Malasia, que será interpuesto por la defensa en los próximos días”, indicó.

El Gobierno mexicano reiteró que “mantiene una posición contraria a la pena de muerte” y señaló que seguirá activamente el desarrollo del proceso de los hermanos González Villareal, arrestados el 4 de marzo de 2008 en la ciudad de Jahor.

Además, aseguró que “hará uso de todos los medios a su alcance posibles para transmitir a las instancias correspondientes la posición de México sobre pena de muerte”.

Los tres enfrentaron “cargos de tráfico, producción y distribución de narcóticos” después de que la policía de Malasia les encontrara unas 60 libras de metanfetaminas valorados en $15 millones, lo que les llevó a recibir la condena a muerte, que el país asiático se ejecuta con la horca.

Los tres magistrados de la corte que analizaron el caso rechazaron la apelación presentada por los hermanos, a quienes sólo les queda apelar al Tribunal Federal o, en última instancia, solicitar el perdón real para escapar a la pena capital.

La sentencia fue como un balde de agua fría para la familia González Villareal, que tenía la esperanza de que la revisión del caso pudiera ser favorable a los suyos.

Los hermanos aseguran que son inocentes y que fueron utilizados como “chivos expiatorios”, ya que no hablan el idioma del país y no tienen la manera de poder defenderse.

Además, durante su proceso han argumentado que no contaban con antecedentes penales en México.