Máscara Celestial: Cocinero de día luchador de noche

Con mucho respeto y dedicación, el joven de 23 años se abre camino en la lucha libre profesional neoyorquina
Máscara Celestial: Cocinero de día luchador de noche
'Máscara Celestial' le rinde tributo a la lucha libre mexicana al no revelar su rostro durante sus combates.
Foto: Zaira Cortés / EDLP

Nueva York — Similar a la doble vida de los más populares superhéroes, ‘Máscara Celestial’ divide sus días como el anónimo cocinero en un restaurante de comida rápida de El Barrio y la ovación de cientos de fanáticos de la lucha libre mexicana.

Fiel a la tradición del cuadrilátero que dicta no revelar el rostro detrás de la máscara, establecida por grandes figuras de la arena como ‘El Santo’ o ‘Blue Demon’, el luchador de 23 años busca abrirse camino en la lucha libre profesional neoyorquina.

Pese a ser un inmigrante reciente, el residente de El Bronx ya destaca en presentaciones de luchadores famosos.

¿Hace cuánto prácticas lucha libre y que te animó?

Inicié a los 15 años en México y no he parado desde entonces. La lucha libre me apasiona, ponerme la máscara me transforma en otro ser, me siento empoderado y tengo la certeza de que todo es posible. Muchos piensan que este deporte es falso, pero es tan real como la garantía de que sufrirás fracturas, golpes y hasta huesos rotos si no dedicas esfuerzo al entrenamiento. Un luchador de verdad se hace en los gimnasios, la arena es sólo un escenario para mostrar los movimientos y piruetas que te llevó horas de trabajo dominar. Como en todo deporte, la preparación y el cuidado del cuerpo son vitales.

¿Cómo haces para cumplir con las responsabilidades laborales y la exigencia de tu público?

Durante la semana soy un cocinero que pasa desapercibido. Los fines de semana soy ‘Máscara Celestial’, el luchador que despierta la emoción de decenas de fanáticos. Son mundos tan distintos, pero la clave es amar lo que haces. Yo he dejado trabajos cuando los empleadores me niegan el tiempo para ir a la escuela de lucha o acudir al ring. En otros casos he trabajado jornadas doble sin descanso con tal de ganar el permiso de ausentarme unas horas. Los dueños de negocios me dicen que deje la lucha libre, que haga dinero, pero mi corazón está en este deporte, yo nací para hacer esto.

¿Cómo es pasar del anonimato a la ovación en sólo horas?

Me quito el delantal de cocinero para ponerme la máscara de luchador, parece sencillo, pero el proceso implicó años de entrenamiento. Mantener la humildad, el respeto y la entrega a ambas actividades es el balance que me permite mantener los pies en la tierra.

¿Quién diseñó y confeccionó tu máscara y vestuario?

Lo hice solo. Vino a mi mente la idea de una máscara original y la dibujé en papel. Más tarde compré los materiales, tracé la guía, pegué y cocí. Las necesidades te llevan a seguir tus sueños, porque ellos te alimentan cuando lo material no es suficiente. La creatividad y la determinación son virtudes valiosas cuando se es un inmigrante reciente en un país de posibilidades.

¿Qué técnicas dominas?

Mi complexión física me hace aparentar menos edad y al acudir al ring muchos promotores, luchadores o incluso el público no me toman tan en serio en un principio, pero basta mostrar las técnicas de estilo aéreo para que sepan que hablo en serio. Domino cuerdas, giros mortales, ras de lona y llaves. Llevo ocho años preparándome, no soy improvisado. Dominar una técnica como el tornillo (un pirueta en el aire donde el cuerpo cae dando giros) me llevó meses de práctica y varios golpes.