Ciudadanía en el centro del debate migratorio

La Administración del presidente Barack Obama brinca de una posición que deporta a 1,400 personas todos los días a una que insiste en la ciudadanía para 11 millones de indocumentados sobre un periodo de 13 años. Cuestionó los motivos para que la demanda de que se otorgue la ciudadanía a tanta gente bajo el mismo plan carece de posibilidades de ser aprobada en la Cámara de Representantes.

¿Será, tal vez, una movida para poder culpar a los republicanos en anticipación de las próximas elecciones si fracasa la medida?¿Acaso se están utilizando a los indocumentados para fines partidistas otra vez?

Además la Casa Blanca y los demócratas en el Senado concedieron muchísimo para conseguir los votos que pasaron la propuesta de ley. Se ha duplicado la seguridad en la frontera. Los indocumentados fueron privados de miles de millones de beneficios. Y la mayoría de los que han sido deportados pero tienen familiares en los Estados Unidos perdimos el derecho de regresar.

En la Cámara de Representantes existe significante apoyo entre los republicanos por una legislación que dispone de un camino más corto a la ciudadanía de los “soñadores” y una variedad se maneras en que los demás de los 11 millones podrían lograrla si realmente lo desean. Por eso es que muchos han respaldado al Congresista Luis Gutiérrez en sus esfuerzos de lograr aprobar un proyecto de ley bipartidista en la Cámara de Representantes.

También hemos hecho un llamamiento para que las iglesias abran sus puertas como santuarios si fracasa el proyecto legislativo en el Congreso. O si el presidente niega utilizar sus poderes ejecutivos para permitir que los padres y madres de los “dreamers” y de niños que son ciudadanos puedan gozar de la misma clase de aplazamiento que el presidente otorgó a los “soñadores” antes de las elecciones pasadas.

Los Estados Unidos debe aceptar la responsabilidad sobre las millones de familias que se formaron en su territorio. Muchas de ellas incluyendo cónyuges e hijos que son ciudadanos estadounidenses, mientras sus padres que son explotados mediante la mano de obra barata que éstos brindan.

En estas familias, algunos de los indocumentados desean hacerse ciudadanos de los Estados Unidos, otros, no. Muchos se sienten atrapados entre su amor a la patria que les vio nacer, y su amor y responsabilidad para sus familias nacidas en los Estados Unidos. Es una contradicción bastante difícil.

Existe la situación de explotación y desigualdad entre los Estados Unidos y los países latinoamericanos. Una relación que el gobierno estadounidense tendrá que bregar una vez los países latinoamericanos se vuelven más poderosos e independientes. Algún día en el futuro habrá una unión de las naciones del hemisferio y luego habrá una forma de ciudadanía para todas las Américas.

Mientras tanto, tenemos que poner alto al daño horrible que todos los días se está haciendo a nuestro pueblo, y aliviar el sufrimiento de las familias separadas. Como madres y padres, lo primero que tenemos que hacer es responder a las lágrimas de nuestros hijos. En este contexto, la insistencia del Gobierno de que sin variación o negociación se apruebe un plan de 13 años hacia la ciudadanía es contraproducente, hipócrita e incorrecta.