Ted Cruz y Marco Rubio

La comunidad latina es una de las más beneficiadas por la reforma de salud (ACA) del presidente Obama. Al mismo tiempo, la oposición rabiosa a esta ley, que prefiere impedir que el Gobierno la financie, también está representada por dos senadores federales del mismo origen.

No es raro que haya hispanos en ambos lados de un debate político, es un ejemplo de la diversidad de opiniones dentro de lo comunidad latina. Lo diferente es que los senadores Ted Cruz, de Texas, y Marco Rubio, de Florida, encabecen la postura más recalcitrante en cuanto al llamado Obamacare, con miras a obtener la nominación presidencial republicana del 2016, buscando atraer al voto del Tea Party y de los latinos.

Rubio, por ejemplo, asumió un papel clave en la reforma de migración aprobada recientemente por el Senado. Esta labor positiva para los inmigrantes le ganó la antipatía conservadora, por lo cual ahora asumió una de las posturas más duras hacia la reforma de salud.

A Cruz, por su parte, le preocupa que los latinos pierdan sus empleos por Obamacare, pero no tiene una oferta para darles cobertura, más que la trillada idea de cuentas de salud y deducciones impositivas.

Estas son simples generalidades, porque ninguno de los dos senadores presentó legislación concreta para incrementar la cobertura médica, al igual que los congresistas que votaron decenas de veces por eliminar la ley de salud. Solo quejas y denuncias que poco tienen que ver con los latinos, que, siendo la comunidad con el mayor porcentaje de personas sin seguro médico, es sin lugar a duda una de las más beneficiadas con cualquier medida que amplíe la cobertura.

Por eso llama la atención que tanto Cruz como Rubio quieran mostrarse interesados en el bienestar de los latinos cuando sus prioridades son ganar puntos entre los ultraconservadores, precisamente a costa de la salud de esta comunidad.

ImpreMedia/La Opinion