La epidemia de las drogas recetadas

Desde que se estableció el uso de recetas, ha habido mal uso de los medicamentos recetados. Pero en los últimos años, el abuso de los analgésicos con receta se ha disparado, dejando a su paso un rastro de adicción.

Es por eso que propuse una nueva ley aquí en el estado de Nueva York que creó el Sistema de Internet de Seguimiento a la Sobre-Prescripción (I-STOP), para que nuestras comunidades sean más seguras y para ayudar a los pacientes atrapados en el uso de estos medicamentos altamente adictivos. I-STOP incluye un requerimiento, el primero en el nación, para que los profesionales de la salud consulten una base de datos en tiempo real antes de recetar píldoras opiadas.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han declarado el abuso de medicamentos recetados en una epidemia.

A nivel nacional, en 2010 se vendieron pastillas para dar a cada adulto 5 miligramos de hidrocodona cada cuatro horas durante un mes. Un estudio federal publicado el mes pasado encontró un aumento de 400% en las muertes de mujeres por sobredosis de drogas con receta de 1999 a 2010. En Nueva York, un estado con 19.4 millones de personas, los farmacéuticos dispensaron 13 millones de recetas de oxicodona, hidrocodona y otras drogas adictivas en 2012.

En la Ciudad de Nueva York, 2.2 millones de prescripciones de oxicodona, hidrocodona y medicamentos similares fueron escritas en 2011, un aumento de 31% de 1.6 millones en 2008. En el condado de Nassau, el número de recetas de oxicodona aumentó 42% de 2008 a 2010.

Las muertes por sobredosis de analgésicos narcóticos en la ciudad aumentaron 65% entre 2005 y 2011. El año pasado, en Long Island, hubo más sobredosis mortales de oxicodona que de heroína.

A pesar de estas cifras alarmantes, hay algunas buenas noticias: recientemente se reportó una caída del 9% en el número de recetas de narcóticos en Long Island entre 2012 y 2011. Hay un número de razones para esto, entre ellas acciones de aplicación de la ley federal, estatales y locales fuertes – como las de la Unidad de Control de Fraude de Medicaid. Pero hay que seguir tomando medidas decisivas para acabar esta epidemia peligrosa.

Existen narcotraficantes que van de doctor a doctor a comprar las recetas por cientos de dólares cada uno. Y un pequeño número de médicos sin escrúpulos usando de bata blanca para alimentar el mercado negro.

I-STOP puede ayudar a detener la marea. Hoy día alrededor de 50,000 médicos de Nueva York, asistentes de médicos y profesionales de enfermería tendrán que revisar la base de datos antes de prescribir potentes medicamentos y los farmacéuticos tendrán que entrar en dicha base cada prescripción de opiáceos dispensada. Esto enviará una señal de alerta si un traficante está usando las recetas para fines no indicados y advertir de las interacciones potenciales con otros medicamentos que los pacientes legítimos estén tomando.

A largo plazo, Nueva York hará obligatoria la prescripción electrónica, eliminando los talonarios de recetas de papel y la posibilidad de falsificar los pedidos de drogas peligrosas.

Estas medidas de seguridad son tan importantes que, después que mi oficina propuso I-STOP, la Legislatura de Nueva York aprobó por unanimidad en voto combinado de la Asamblea y el Senado de 174-0.

En todo el país, los hospitales están inundados por los adictos que no pueden cuidar porque simplemente no hay suficientes camas de tratamiento. La desintoxicación es lenta y costosa, sin ninguna garantía de éxito.

Es mucho mejor prevenir la dependencia que intentar tratar a un paciente adicto. I-STOP es un fuerte paso en esa dirección.