La seducción de un político

No sé si es que me paso de romántica, pero creo ver muchos paralelos entre las campañas políticas y los romances. Sobretodo y específicamente entre el palabrerío seductor de los candidatos y el de los aspirantes. Pero Dios, ¡cuánta muela dan los dos!

Primera etapa: la presentación del candidato.

En esta faceta sólo se presenta todo lo positivo que se haya hecho. Se exaltan todos los elogios qué se pudieran haber dicho de uno y se expresan lo buenos deseos hacia el mundo entero. Y por supuesto, se recalcan todas las agilidades, talentos y anhelos qué estarán en despliegue en el futuro para beneficio nuestro.

Es aquí cuando hacen a cualquiera preguntarse si alguna vez se ha conocido un ejemplar tan perfecto. ¿Cómo ha sido posible, que yo haya vivido tan bien y tranquila sin la presencia de esta maravillosa persona en mi vida?

Segunda etapa: la campaña en pleno apogeo y salen los enemigos armados con verdades.

Aquí se experimenta la desilusión de saber más o menos la realidad. Justo cuando el seducido se siente comprometido en sus sentimiento hacia el seductor, explota la bomba, los trapos sucios salen, casi siempre sacados a la luz por una actual o examante dolida. Pero la bomba también puede ser un crimen, un hijo escondido, o simplemente, una traición escondida, o una gran mentira qué demuestra el débil carácter del seductor.

Cualquiera que fuese la violación, el resultado es que el engaño ha sido revelado, la situación pasa de color de rosa a gris. Y el seducido debe decidir si quedarse leal en la relación o abandonarla total y definitivamente.

Tercera etapa: Las elecciones se acercan. ¿Borrón y cuenta nueva?

El sabio y aparente pasivo seductor reconoce la importancia que tiene para su triunfo el pretender que en verdad el futuro de la relación está en las manos del seducido. No sólo eso, el seductor convence al votante, perdón, al seducido de qué a pesar de la desilusión recibida, pueden empezar de nuevo.

Los actuales candidatos a la alcaldía y los votantes estamos atravesando o hemos sobrepasado esta tercera etapa. A pesar de lo que digan algunos, en esta contienda, si tenemos suficiente candidatos que no están manchados por escándalos y quienes están calificados para el trabajo de alcalde. La pregunta para nosotros los votantes al escoger uno (a) de ellos es: ¿a qué aspecto de los tres términos del alcalde Michael Bloomberg queremos decir borrón y cuenta nueva? Si encontramos que la Policía y la renta no permiten que las minorías vivan en esta ciudad, pues votamos por el candidato que nos ha convencido de que mejorará eso.

Si nos molestó la imposición de ese tercer término del alcalde y del Concejo Municipal, pues votaremos por el candidato que no participó o apoyó esa decisión. Sin embargo, si nos gustó todo y nos convencieron de que no hay que cambiar nada y debemos continuar con lo que tenemos, también hay candidatos (as) para elegir. Cualquiera que sea el resultado, todo parece indicar que la seducción ya ocurrió.

(Raysa Castillo es abogada)