Indocumentados con licencia

El Senado de California revive el proyecto AB60 que otorgaría licencias de conducir a indocumentados. Ahora pasa a consideración de la asamblea estatal
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Indocumentados con  licencia
Policía de Los Ángeles detiene a un conductor para verificar su licencia de manejo. Foto J. Emilio Flores/La Opinión

SACRAMENTO.- Los senadores de California no pudieron resistir la furiosa presión de los grupos a favor de una licencia de manejo aunque sea marcada y no sólo revivieron la medida sino que la aprobaron en el Senado.

La AB60 fue aprobada con 28 votos a favor y 8 en contra de los republicanos en la cámara alta de California.

“No es una medida perfecta pero es una muy importante para nuestra comunidad”, dijo el senador demócrata de Bell Gardens, Ricardo Lara quien explicó cómo la extrema izquierda presionó fuertemente para obligar al asambleísta demócrata de Salinas, Luis Alejo, a retirar la medida. Alejo decidió no seguir con la medida por este año luego de las críticas de los sindicatos y otros grupos que aseguraban que se trataba de una licencia marcada, que pondría en riesgo de discriminación a los inmigrantes sin papeles.

Las licencias de Alejo, que por primera vez tienen el apoyo del gobernador Jerry Brown, plantean cambiar la letra L junto al número en el frente del plástico por una P que significa privilegio. En la parte de atrás se especifica que la medida no servirá para propósitos federales de identificación.

Al conocerse que Alejo había retirado la medida AB60 por este año, los grupos a favor de la licencia marcada comenzaron a presionar a Alejo y a los senadores que representan a los latinos en Los Ángeles, de tal manera que lograron que los senadores Kevin de León y Ricardo Lara la retomaran.

Entre los que más presionaron fueron el concejal de Los Ángeles, Gil Cedillo, quien durante más de 15 años ha luchado por las licencias. Así como Nativo Lopez, líder de Hermandad Mexicana quien dio a Cedillo la idea de las licencias hace décadas.

“Decido votar por las licencias para los más trabajadores de California, y por todos los conductores”, dijo el senador demócrata de Santa Ana, Lou Correa durante el debate de la medida.

Justo cuando las licencias de manejo para los inmigrantes indocumentados estaban más cerca que nunca de lograrse, el esfuerzo legislativo se había venido abajo en horas y casi muerto para este año.

“No sólo fueron los sindicatos sino la división entre los grupos inmigrantes los que causaron que retirara mi proyecto de ley este año”, había dicho Luis Alejo, el asambleísta demócrata de Salinas y autor de la AB60.

El súbito retiro del proyecto de ley de las licencias había molestado muchísimo al ahora concejal de Los Ángeles Gil Cedillo, quien durante más de 15 años luchó por conseguirle este documento a inmigrantes sin papeles en California cuando fue miembro de la legislatura estatal.

“Una licencia retrasada, es una licencia negada. Y lo peor es que sin una licencia para manejar, les van a seguir quitando los carros a los inmigrantes, los van a seguir multando, y hasta deportando, obligándoles a separarse de sus familias”, dijo Cedillo, quien consideró que se perdió una gran oportunidad histórica.

Criticó que Alejo no se haya mantenido firme a las presiones. “Es mejor sacar una ley que no sea perfecta y luego mejorarla sobre la marcha. El próximo año, quién sabe que vaya a pasar y si se pueda sacar”, se lamentó.

Nativo López, de Hermandad Mexicana y quien le vendió a Cedillo la idea de dar licencias a los inmigrantes indocumentados hace más de dos décadas, dijo que fueron los sindicatos los que pararon la medida porque no la quieren con una marca. “Ya lo han hecho dos veces”, criticó furioso. Culpó directamente al líder sindical Eliseo Medina y a la Federación del Trabajo de California de haberla detenido.

Mike García, del Sindicato Internacional de Trabajadores de los Servicios (SEIU), dijo de parte de Medina que hubo un acuerdo entre los grupos sindicales, los líderes legislativos y el propio Alejo para producir una licencia que no tenga una marca como las que se dan en los estados de Washington y Nuevo México. “Podemos hacerlo mejor en California”, indicó.

El legislador había logrado lo que se veía imposible: que el gobernador Jerry Brown, renuente por años a dar licencias a los indocumentados, le diera su apoyo. Por primera vez había tenido el sí de la poderosa asociación de jefes de Policía de California y de algunos republicanos como Anthony Cannella, el asambleísta republicano de Salinas, quien es coautor de la medida.

Pero le dieron el apoyo a cambio de dos enmiendas fundamentales: Poner atrás de la licencia la frase: “no son aceptables para propósitos federales sólo para el privilegio de conducir”.

Al frente, la licencia para los indocumentados presentaba otro cambio: en lugar de las letras DL (driver license en inglés) que aparecen junto al número de licencia, se hubiera incluido las iniciales DP, en inglés driver privilege, privilegio para conducir.

Pero fueron precisamente esas enmiendas las que irritaron a grupos representados por la Alianza por la Justicia de los Jóvenes Inmigrantes de California (CIYJA), quienes vieron a la licencia de Alejo como una licencia marcada. “En lugar de ayudar a los inmigrantes indocumentados los pondrán en grave riesgo de discriminación y deportación”, dijeron.

Al menos doce organizaciones que representan a los jóvenes inmigrantes a lo largo y ancho del estado se oponían a que se dieran licencias de manejo marcadas a los indocumentados.

Apenas el viernes pasado, la oficina del asambleísta demócrata de Salinas, Luis Alejo presentó las enmiendas hechas a la medida AB60 que de hacerse ley, permitiría dar a los indocumentados una licencia que sería diferente a las tradicionales en el sentido de que no pondrían usarse con fines federales de identificación.