Sólo con marchas y presión se logrará una reforma migratoria

El senador Charles Schumer asegura que el proyecto de ley es una de las cosas más difíciles que ha tratado de hacer legislativamente en 30 años
Sólo con marchas y presión se logrará una reforma migratoria
Activistas pro-inmigración han expresado su frustración por la falta de progreso en Senado.
Foto: AP

Nueva York — El senador demócrata Charles Schumer urgió a la comunidad latina a movilizarse para evitar que la reforma migratoria muera.

El senador de Nueva York y uno de los principales negociadores de la reforma dijo durante una junta editorial con El Diario/La Prensa que está optimista que se discutirá este año en la Cámara de Representantes.

“Lo lograremos, esa es mi promesa”, dijo Schumer. “No sé cuándo pero lo lograremos, desde luego mientras yo esté en el Senado. Esa es mi prioridad principal, mi creencia número uno”.

Sin embargo, admitió: “Esta es una de las cosas más difíciles que he tratado de hacer legislativamente en 30 años”, agregando que la razón principal ha sido la dura oposición de parte de los republicanos.

Aunque entienden los obstáculos, algunos activistas pro-inmigración han expresado su frustración por la falta de progreso.

“El Presidente no está siendo lo suficientemente duro con el tema”, dijo Lucía Gómez, de la organización de trabajadores La Fuente. “Él sigue deportando gente, algo que él puede parar y no lo ha hecho”.

La reforma migratoria ha sido una promesa del Partido Demócrata durante las dos campañas del presidente Barack Obama, en 2008 y 2012. Sin embargo, activistas critican al gobierno por dejar que otros asuntos se interpongan, como una posible guerra contra Siria y ahora la discusión sobre el límite de la deuda nacional.

Ante estas preocupaciones, el veterano senador dijo: “No es una cuestión de falta de voluntad. No podemos obligar a la Cámara a que haga cosas”.

“Mientras tanto, le hemos dicho a la comunidad que se movilicen y que organicen marchas”, acotó Schumer.

Además, el legislador se comprometió a que no aceptaría una reforma migratoria que no incluya el camino a la ciudadanía de todos los indocumentados.

“No apoyaría una reforma que sólo beneficiara a una parte”, aseguró.

El senador dijo que el mes de agosto estuvo trabajando con grupos conservadores pro-reforma. Tuvo conversaciones con la iglesia católica y otras congregaciones, y habló con elementos del sector financiero partidarios de atraer talento extranjero, para que influyan en los legisladores republicanos en octubre.

“Hasta gastamos alrededor de $1 millón en anuncios en medios de radiodifusión cristiana y evangélica”, dijo.

El Senado aprobó en julio pasado su versión de reforma migratoria, que incluye un camino a la ciudadanía que beneficiaría a unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

La propuesta también destina alrededor de 30 billones para la seguridad fronteriza. Schumer dijo que esa parte fue incluida para atraer votos republicanos y poder avanzar la iniciativa, lo cual no convence a los activistas pro-inmigrantes.

“El aumento en la seguridad fronteriza se supone debió atraer más republicanos a la mesa de negociaciones, y sin embargo todavía no tenemos una propuesta en la mesa (en la Cámara Baja)”, dijo Jacki Esposito, de la Coalición de Inmigración de Nueva York.

De hecho, en su momento varias organizaciones pro-inmigrantes enviaron un comunicado rechazando el proyecto del senado.

La iniciativa pasó a la Cámara de Representantes, donde se ha quedado estancada hasta la fecha. Aunque se requería el apoyo de sólo un grupo pequeño de republicanos para aprobar la iniciativa, el presidente de la Cámara John Boehner ha dicho que no llevaría la legislación a un voto sin el apoyo de la mayoría de republicanos.

El obstáculo principal, según Schumer, es la presión política del Tea Party hacia congresistas republicanos. Por ejemplo, el Tea Party amenazó retar en las próximas primarias a los líderes republicanos que apoyan la reforma.

“Yo pensaba que Ted Cruz iba a ser un poco diferente, pero no fue así”, dijo Schumer.