¿Qué va a requerir para lograr una reforma?

Guía de Regalos

¿Qué va a requerir para lograr una reforma?
Nuevamente en Los Ángeles, inmigrantes salieron el 22 de septiembre a marchar con la intención de que su voz se escuche hasta Washington, donde el tema de una reforma migratoria parece estancado.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

La presidencia de George W. Bush duró ocho años, plazo durante el cual el congresista Luis Gutiérrez introdujo legislación sobre la reforma migratoria varias veces y en varias formas en la Cámara de Representantes, y en una ocasión un proyecto de ley fue aprobado en el Senado. Al salir de la presidencia Bush dijo que una de sus mayores decepciones era de no haber hecho un intento temprano para lograr una reforma migratoria, antes de intentar una reforma de seguro social que envenenó las aguas.

El presidente Obama se encuentra en el medio de su segundo plazo. No intentó presentar una reforma migratoria en su primer plazo cuando tenía mayorías nutridas en ambas cámaras del Congreso. Ahora el presidente parece estar contento de arremeter en contra de los republicanos por no haber avanzado el asunto en la cámara baja.

Comoquiera, al no aprobarse una legislación de reforma migratoria que proteja a los 11 millones de inmigrantes a partir del 12 de diciembre este año, es muy improbable que una reforma sea aprobada durante la presidencia de Obama. Eso deja en sus manos el problema parar a los 1,400 deportaciones que ocurren cada día. El presidente tiene el poder de parar las deportaciones. Además tiene el poder de extender los aplazamientos que otorgó a los soñadores para proteger también a sus padres y madres, y a los padres y las madres de niños que son ciudadanos estadounidenses.

Si el presidente Obama aprovecha de esta autoridad, los demócratas serán recompensados por nuestra comunidad. Pero no vamos a perdonarlo si intenta echar toda la culpa a los republicanos.

Hemos marchado he ido a la cárcel. Hemos formado una unidad de la comunidad latina, y que fue reflejada en las elecciones pasadas. Hemos proveído el margen para elegir un presidente. Hemos construido una de las mayores y más profundas coaliciones sobre cualquier tema. Hemos ganado los corazones de la gran mayoría de los ciudadanos norteamericanos.

Ambos partidos políticos tienen la expectativa que nosotros simplemente agachemos las cabezas y aceptemos que nos faltan respeto. Es posible que los republicanos pierdan el voto latino por decenios. Los demócratas, por su parte, podrían enfrentarse con la misma clase de divisionismos internos que tanto dañó a su partido hacia el fin de los 1960. A lo mejor piensan que a nuestros hombres y nuestras mujeres nos falta coraje.

Pero somos los hijos e hijas de Zapata. Somos los descendientes de Simón Bolívar. Tenemos una fe que nos ha permitido cruzar un desierto y que nos ha dado la fuerza de carácter para criar hijos hermosos en el mero medio de una campaña de terror y odio que se ha desatado en nuestra contra. ¡Que no nos subestimen!

Todavía hay plazo para que uno o dos de los partidos nos den alivio de esta situación insoportable. Los líderes republicanos en la Cámara de Representantes pueden actuar. El presidente puede actuar. En el día 5 de octubre se llevarán a cabo marchas y mítines en 80 ciudades. Salga a marchar como si la vida propia y de toda la familia dependía de eso. Pues, así es nuestra situación.