¡Gracias Mariano!

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¡Gracias Mariano!
Mariano Rivera salió de Panamá para conquistar el mundo. Hoy baja el telón en la brillante carrera del cerrador de los Yankees.
Foto: AP

Todo tiene un final, reza la canción de Héctor Lavoe. Nada más cierto. Hoy cierra la brillante carrera de Mariano Rivera en Grandes Ligas. El calendario determinó que lo haga en Houston, lejos del Yankee Stadium, sin el guión ideal, que hubiese sido celebrando otra Serie Mundial.

De seguro, Mariano dirá que ese era el plan de Dios.

Se va como un grande entre los más grandes. Se va como el mejor cerrador de Grandes Ligas de todos los tiempos. Se va dando lo mejor en las 19 campañas en la ‘Gran Carpa’.

Sin contar el juego de anoche, las estadísticas indican que Mo acumula 652 salvamentos de temporada regular — incluyendo 44 este año— y 42 más en los playoffs.

¿Habrían ganado los Yankees cinco Series Mundiales sin Mariano?

Sus compañeros y su manager, Joe Girardi, coinciden en decir que no. Con excepción de 1996, Mo sacó los últimos outs en los últimos cuatro campeonatos (1997-2000, 2009).

Y todo gracias a su ‘cutter’, un lanzamiento que ha maravillado a los expertos. Con el que Mo quebró bate tras bate, un lanzamiento que pudo ser catalogado como el ‘asesino silencioso’.

Y vino de un pelotero que se ganó el respeto y el cariño de compañeros y oponentes. Testamento de eso es la serie de homenajes que a lo largo de esta campaña recibió el derecho panameño en los estadios que pisó, que lo aclamaban de pie.

Muchos son los recuerdos que deja este hijo de Panamá que abandonó las redes de pescar, o prefirió el guante y la pelota de béisbol al balón de fútbol. Mariano diría que ese era el plan de Dios.

Difícil será superar todos los logros conseguidos por Mariano. Quizá los niños que presenciaron la actuación de Rivera hablarán a sus hijos o nietos sobre este gran pelotero, les dirán que fueron testigos de tal o cual hazaña… o les reseñarán una que otra pifia del líder de salvamentos, porque —humano al fin— no siempre fue perfecto. Pero más fueron los éxitos que los fracasos.

Un cristiano por excelencia, no se sabe si Mariano se dedicará a predicar la palabra del Señor.

Durante esos 19 años, ya lo hizo con un arma poderosa: el ejemplo. Mariano destacó en el campo de juego, pero también brilló por su don de gentes.

Siempre he considerado que los padres debemos ser los verdaderos ‘héroes’ de nuestros niños. Mariano Rivera es la excepción, es un buen ejemplo a seguir, porque se destacó como un profesional a carta cabal, y una persona humilde y sencillez a pesar de todo el talento y el éxito.

Quizá el plan de Dios era que se convierta en pescador de hombres a través del béisbol.

¡Gracias Mariano por todo!