Cierre de Gobierno de EEUU costaría $300 millones al día

La última crisis presupuestaria de hace 17 años provocó pérdidas por más de $1,400 millones
Cierre de Gobierno de EEUU costaría $300 millones al día
Aunque el costo total del cierre de Gobierno es difícil de determinar, se estima que se traducirá en unos $300 millones diarios.
Foto: Archivo

Nueva York – Apenas estamos en el primer día del cierre de Gobierno y los expertos ya están lanzando advertencias sobre los efectos negativos que la crisis presupuestaria tendría en la economía estadounidense. Empresas especializadas como IHS Inc, por ejemplo, han indicado que el cierre le costaría $300 millones diarios a EEUU.

Los analistas están tomando como punto de comparación el costo del último cierre de Gobierno que duró 21 días a finales de 1995 y comienzos de 1996, que se estimó en más de $1,400 millones, lo que se traduciría en $2,000 millones con la economía actual.

Según estimaciones de la Oficina de Administración y Presupuesto, los principales costos se reflejarían en el pago de retroactivos de sueldos atrasados de los 800,000 trabajadores federales que fueron mandados a sus casas este martes. Además, esas estimaciones también incluyen los fondos que dejaría de recibir el Gobierno federal por concepto de los impuestos que son recargados a los trabajadores cuando reciben sus salarios.

Sin embargo, el costo total del cierre de Gobierno es difícil de determinar, ya que las pérdidas económicas se darían en diferentes áreas que no se pueden contabilizar de manera tangible. Lo que sí preocupa, es que si el cierre se extiende por varias semanas, el Gobierno vería como varias áreas que son fuente de ingresos se afectarían, como el caso de los millones de dólares que dejan los turistas que vistan los más de 400 parques nacionales en todo el país.

Otra consecuencia indirecta sería el que muchos de los empleados públicos que han sido mandados a sus hogares reducirían sus gastos, al no contar con un salario. Esto afectaría comercios y negocios en zonas urbanas como Washington DC, donde vive un gran porcentaje de estos trabajadores, algo que se traduce en consumo.