Cierre impacta turismo de la Ciudad

Cierre impacta turismo de la Ciudad
Los guatemaltecos Rodolfo Mota y Lisa Torrado se quedaron con las ganas de ver la Estatua de la Libertad, reabierta el 4 de julio por el alcalde Michael Bloomberg.
Foto: edlpjuan matossian

NUEVA YORK — El cierre temporal del gobierno dejó desilusionados a los turistas que tenían previsto ayer visitar la Estatua de la Libertad, uno de los servicios que permanecerán de momento suspendidos.

Rodolfo Mota y Lisa Torrado llegaron el lunes a Nueva York desde Guatemala y su primera parada turística iba a ser la visita a la estatua, pero cuando llegaron ayer al sur de Manhattan para tomar el barco, se encontraron con un cartel que les informaba que no iban a poder hacerlo.

“Venimos de bastante lejos sólo a esto y ha sido una rabia muy grande venir hasta acá para no poder ir”, dijo Mota. “Vamos a ver ahora qué otras opciones tenemos para hacer durante el día de hoy, pero nuestra visita a Nueva York comienza bastante mal”.

Los barcos seguían saliendo durante toda la mañana con turistas a bordo desde el embarcadero de Battery Park, pero solo hacían un recorrido por las cercanías de la Estatua de la Libertad y de Ellis Island, sin poder atracar en ninguna de ellas, lo que despistó a varios que se acercaban porque creían que iban a poder llegar hasta la estatua.

“Estoy molesto porque me han intentado convencer para comprar un boleto y no me decían que no iba a poder ver la estatua”, expresó el peruano Juan Escandón.

Uno de los agentes de venta de boletos de las agencias turísticas dijo que el cierre de gobierno es un desastre para ellos.

“Los políticos de este país sólo piensan en ellos”, aseveró el agente, que no se quiso identificar. “Hace buen tiempo y esta semana muchos turistas querrán ver la estatua, y más desde que estuviese tanto tiempo cerrada al público, con lo que si esto sigue así nos puede costar miles de dólares”.

Sin embargo, a pesar del cierre anunciado para varios sectores de oficinas gubernamentales federales, el Servicio Nacional de Pasaportes funcionó normalmente durante las primeras horas de la jornada de ayer, y lo seguirá haciendo en el futuro.

María Eva Loayza, que tramitó su pasaporte en la oficina de la calle Hudson, en Manhattan —donde se gestiona el documento— tuvo una grata sorpresa cuando encontró la oficina abierta. “Pensé que me tendría que volver a casa y cancelar mi viaje de urgencia a Perú, sin embargo acá estoy para ser atendida”, expresó la peruana de 36 años.

El dominicano Gabriel Romero dijo que había hecho su cita la semana pasada, justo dos días después de recibir la ciudadanía porque “estaba desesperado por volver a ver a mi familia en mi querida Quisqueya y anoche me agarró el pánico de solo pensar que esta oficina estuviera cerrada”. Sin embargo, el joven de 25 años pudo procesar su documento sin problema alguno.

De acuerdo a un portavoz del Servicio Nacional de Pasaportes, dicha entidad seguirá funcionando normalmente en todas sus prestaciones de atención al público, incluyendo citas regulares y trámites de urgencia, así como los servicios en los consulados fuera del país.

Statue Cruises, la empresa que tiene la concesión para comunicar Manhattan con Liberty y Ellis Island, reconoció que, aunque por la mañana no registró menor flujo de visitantes, perdió mucho tiempo reorganizando la ruta, explicando a todo el mundo la nueva situación y también perdió dinero por tener que devolver el dinero de los billetes reservados o por la inferior afluencia de clientes conforme avanzaba el día.

Con el horario ampliado para compensar el cambio de servicio —se cierra a las 5 p.m. en vez de las 3:30—, aunque con la frecuencia reducida —en vez de cada 15 minutos salen los ferries cada 20— el nuevo recorrido pasa, sin paradas, por Liberty Island, Ellis Island, el puente de Brooklyn y el memorial del 11-S y cuesta lo mismo que antes, $24.

Además de a tan emblemático monumento, el cierre del Gobierno ha repercutido en la ciudad de Nueva York a los accesos a Ellis Island, al Museo Nacional de los Indios Americanos del centro George Gustav Heye y la suspensión de empleo y sueldo ha afectado 50,000 funcionarios del Estado.

—Con EFE