La ilógica lógica del tranque federal

Ted Cruz debe estar entre los primeros en aprovecharse de la nueva reforma de salud que entró en vigor ayer. El senador del estado de Texas se ha destacado por su enfermizo empeño de que no proceda el Affordable Care Act.

La obsesión ha hecho al novato senador republicano seguir las descabelladas directrices del Tea Party.

Entiéndase que el cierre del gobierno federal como táctica de presión para el presidente Obama, y por ende a los demócratas, sólo tiene sentido en cerebros como el de Cruz.

El tener al país en la incertidumbre de un gobierno, cuyo movimiento económico, obligación gubernamental y estabilidad global depende de un operativo eficiente o por lo menos en apariencia, es irresponsable.

El cierre obedece una agenda político partidista que persigue la agenda ciega de unos 40 y tantos desquiciados recalcitrantes “republicanos”.

No es que los demócratas empleen similares juegos, lo que es evidente es que no son tan irresponsable como para poner en riesgo la vida de aquellos que necesitan atención médica básica.

Es por eso que republicanos responsables como el senador John McCain han denunciado la peligrosa artimaña ego centrista de su colega Cruz y los otros que emulan al buscar atención del momento.

Que no le quede duda a aquellos que quieran buscarle la quinta pata al gato. Los dogmáticos que rehusan negociar de buena fe no aceptaron el primer cuatrienio de Barack Obama. Al no poder derrotarlo a su segundo y último término los ha enloquecido. Tratan de deshacer lo que ya los electores estadounidenses decidieron en las urnas. Las encuestas indican que la mayoría se opone al desenlace que se ha visto en la capital en estos días. Eventualmente el cierre terminará y el Obamacare seguirá como ley del país y eso no hay loco que lo detenga.

Bajofuego@eldiariony.com