Un cierre a ciegas

El día de ayer el gobierno cerró sus puertas. Esto provocó que la mayoría de las agencias federales no esenciales detuvieran sus operaciones. Como consecuencia, alrededor de 800,000 trabajadores fueron enviados a sus hogares por un determinado tiempo de suspensión obligada sin paga. Y millones tendrán que trabajar sin recibir su cheque por la duración del cierre.

Entre los servicios a la población que se verán afectados están las tramitaciones de pasaportes en edificios federales, y el Seguro Social. Mientras que los cheques se seguirán emitiendo, las personas que llamen a las oficinas no serán atendidas.

En Nueva York unos 50,000 trabajadores federales ya se han visto afectados por el cierre de la Estatua de la Libertad, Ellis Island y otros monumentos. Esto afectará negativamente a cientos de negocios –como vendedores ambulantes–y a la industria de turismo.

A corto plazo las consecuencias son problemáticas sin ser catastróficas. Pero si los legisladores del Partido Republicano en la Cámara de Representantes no caen en razón, millones de ciudadanos pagarán por la ineficacia de un partido que no puede legislar por el bienestar del pueblo pero sí luchar por sus intereses y agendas minoritarias.

El Partido Republicano debe de terminar este secuestro basado en su rechazo a la reforma de salud. La Cámara controlada por los republicanos aprobó un presupuesto que no proporcionará fondos para financiar la Ley de Asistencia Médica Asequible. Y el Senado, de mayoría demócrata, insiste en que el programa debe ser financiado en su totalidad y exige al Congreso que pase un presupuesto libre de demandas.

Las acciones republicanas ignoran la realidad. En las últimas elecciones el Partido Republicano hizo campaña para destronar al Presidente Barack Obama con el énfasis de derogar “Obamacare”. Obama ganó, y el pueblo habló.

Si persiste el cierre de gobierno por más de dos semanas, los efectos serían nefastos para millones de personas que trabajan directamente con el gobierno federal, y para muchos más que utilizan sus servicios.

Por ejemplo, las devoluciones de impuestos para algunos retornos serían suspendidas. Las nuevas aplicaciones de Seguro Social no serían procesadas. Los servicios para veteranos podrían retrasarse o reducirse. Y los beneficios de desempleo podrían verse afectados dependiendo de la duración del cierre.

El Partido Republicano no calculó bien esta movida. Y la factura puede que salga muy cara. Durante los próximos días, en vez de aceptar la culpa y poner al pueblo estadounidense como prioridad, tratarán de pasar la papa caliente a los demócratas y el Presidente, en vez de frenar la avalancha que han creado.

Ya el Partido Republicano se hizo todo el daño que podía infligirse a sí mismo, pero les exigimos que no tienen que seguir haciendo daño a los millones que se encuentran en el fuego cruzado.