Latinos y la vida ‘griega’

Latinos y la vida ‘griega’
Las hermanas de Sigma Lambda Upsilon/ Señoritas Latinas Unidas en un evento del Red Shoe Movement.
Foto: Cortesia

Cuando la puertorriqueña Jessica Rodríguez ingresó a la prestigiosa universidad Cornell en 1995 para estudiar inglés, no sabía qué se iba a encontrar. “Yo buscaba un hogar fuera de casa, estabilidad y apoyo”, dice Rodríguez, Editora de Redacción de la revista Cosmo for Latinas.

Ese apoyo lo encontró cuando entró en Latinas Promoviendo Comunidad/Lambda Pi Chi sorority, la primera “sorority” enfocada en latinas fundada en una universidad Ivy-league, que fue fundada en 1988 en Cornell.

“Mis hermanas [miembros de la organización] me inspiraron a convertirme en lo que soy el día de hoy, y ahora puedo servir de guía y ejemplo para muchas otras mujeres”, dice Rodríguez, de 35 años. “Acabamos de celebrar nuestro vigésimo quinto aniversario en abril y estar en un sala con cientos de hermanas y otras mujeres fue bastante gratificante”, expresó la editora.

Ser miembro de una fraternity o sorority puede ser un proceso largo y competitivo, pero a la vez es gratificante y se convierte en un compromiso de por vida. Estas organizaciones que se forman dentro de universidades están compuestas por hombres y/o mujeres con el fin de brindar apoyo académico y profesional.

Conocidas como “Greek Life” (vida griega), en honor al nombre de los grupos los cuales están compuestos por dos o tres letras del alfabeto griego, las organizaciones también se dedican a actividades filantrópicas o culturales, siendo su objetivo principal establecer un vínculo entre sus miembros (hermanos o hermanas) que perdure durante y después de la universidad.

Los grupos se categorizan en tres partes: fraternity, (para hombres), sorority (para mujeres) y co-ed (tanto para hombres como para mujeres).

Rodríguez dijo “mi mayor deseo es que sigamos creciendo y nos mantengamos unidas ya que nuestro lema es ‘La Hermandad nunca termina’”.

La “Greek Life” ha formado parte de la vida universitaria en Estados Unidos por siglos, pero en los últimos tiempos se ha visto un aumento de grupos latinos.

El movimiento de fraternities y sororities latinos se remonta a la década de los 90, donde también surgió la creación de nuevas organizaciones.

En 1998, se fundó la Asociación Nacional de Organizaciones Fraternales Latinas (NALFO) con el propósito de proporcionar ayuda comunitaria y apoyo académico y profesional para los estudiantes latinos en sus respectivas universidades y comunidades.

Cada organización bajo NALFO tiene un proceso de admisión distinto pero todos comparten los siguientes requisitos: no se aceptan estudiantes de primer año o freshman. Es mandatorio tener un promedio de calificaciones (GPA) de 2.5 y completar una solicitud de membresía que incluye una hoja de vida, cartas de recomendación de miembros de la organización, exalumnos, profesores o miembro de personal de la institución, seguido por una entrevista. Este proceso tarda entre dos a seis semanas.

Donato Miguel Cruz, de origen dominicano, quien cursa su tercer año de informática y economía en New York University, es miembro de La Unidad Latina, Lambda Upsilon Lambda fraternity. “Buscaba rodearme de profesionales latinos que me pudieran servir de ejemplo”, dijo Cruz, quien agregó que los mismos, al pasar el tiempo, “se convirtieron en los hermanos que nunca tuve”.

La dominicana Erica Peña recién graduada de SUNY New Paltz, 21 años, es miembro de Sigma Lambda Upsilon/Señoritas Latinas Unidas sorority. “Me uní a la organización porque admiraba el comportamiento de las mujeres profesionales en la universidad y porque creía y respetaba sus ideales: Sinceridad, Lealtad y Unión”, dijo.

“Me apasiona tener el poder de influenciar la vida de otras personas”, añadió Peña, quien obtuvo una licenciatura en ciencias políticas. Agregó que su plan a futuro es “trabajar como líder humanitaria para pelear por la violación de los derechos humanos que ocurren alrededor del mundo”.