Insinceridad en Washington

Insinceridad en Washington
El cierre de gobierno ha generado manifestaciones de rechazo en viarias partes del país como esta frente a un edificio federal en Los Ángeles.
Foto: ap

El gobierno federal está paralizado. Si no se resuelve el enfrentamiento en Washington es posible que el gobierno deje de pagar sus deudas, lo que sería una cataclismo financiero.

El enfrentamiento tiene carácter adolescente. Hay republicanos extremistas que quieren eliminar a ‘Obamacare’ pero falta lo necesario para hacerlo de forma ordenada: una mayoría de votos en el Congreso para revocar la reforma. De modo que nos están amenazando con el Apocalipsis financiero si no consiguen lo que quieren.

Me molesta la adolescencia de estos republicanos. Pero lo que me molesta más es su insinceridad, una insinceridad que viene en tres sabores.

Primero, es insincero que los republicanos digan que el gobierno federal está cerrado porque los demócratas no quieren cooperar. La estrategia de los extremistas republicanos siempre ha sido de amenazarnos con el cierre del gobierno si ‘Obamacare’ no es derrocado. El drama en Washington está siguiendo un guión producido por los republicanos. Sería ridículo que no asumieran esa responsabilidad.

Segundo, estos republicanos quieren convencernos de que ‘Obamacare’ es tan peligroso para nuestra salud económica y política que hay que hacer todo lo posible –causar una crisis financiera si es necesario– para derrocarlo. Pero si ‘Obamacare’ es tan peligroso, también lo debería ser Medicaid, el sistema de apoyo médico para los pobres que ha existido desde 1965. ¿Por qué no quieren eliminar a Medicaid también? ¿O es que lo importante no es derrocarle a ‘Obamacare’ sino a Obama?

Tercero, los extremistas republicanos se justifican como defensores del sistema político americano. Sin embargo, están dispuestos a usar tácticas extraordinarias porque no prevalecieron cuando el Congreso promulgó a ‘Obamacare’, el Presidente lo firmó, la Corte Suprema lo ratificó, y cuando Obama fue reelegido. Defienden el sistema político, pero solo cuando produce los resultados deseados.

No soy ingenuo. Sé que la política y la insinceridad casi siempre andan juntos. Pero también se que vale luchar por una política menos insincera.

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