Indígenas de las comunidades ixiles reciben premios
La indígena Ixil, Rosa Sánchez Mato junto con el director del Centro Para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), Juan Francisco Soto. Crédito: efe
Bruselas/EFE Indígenas de las comunidades ixiles supervivientes del conflicto armado en Guatemala (1960-1996), que recibieron ayer el premio Solidar Silver Rose en el Parlamento Europeo, instaron a la Unión Europea (UE) a expresar una mayor firmeza ante los casos de impunidad en su país.
Las comunidades ixiles, representadas por el Centro Para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), recogierón el galardón que otorga la plataforma de ONG Solidar por su contribución a la justicia social y a la solidaridad en el mundo en una ceremonia en la sede de la Eurocámara en Bruselas.
“Somos víctimas del conflicto armado interno. Necesitamos la justicia”, indicó en una entrevista Juana Sánchez Toma, una mujer ixil víctima de la violencia en su país y que testificó en el proceso por genocidio y crímenes de guerra en contra del expresidente de facto del país centroamericano José Efraín Ríos Montt.
Sánchez explicó en el juicio que fue raptada, golpeada y violada repetidamente durante semanas por soldados guatemaltecos en el municipio de Nebaj, en el departamento de El Quiché, donde también murió su madre a consecuencia de las violaciones a las que fue sometida.
El general retirado, de 87 años, fue condenado a 80 años de prisión en mayo pasado por un tribunal penal de Guatemala, por el genocidio desatado por el Ejército bajo su mando entre 1982 y 1983 en contra de los indígenas de la etnia Ixil, pero la sentencia fue revocada días después por la Corte de Constitucionalidad que ordenó repetir el juicio.
El director del CALDH, Juan Francisco Soto, explicó que “para nosotros es muy importante y gratificante el hecho de recibir este reconocimiento.”
CALDH es una de las organizaciones más activas en la tarea de encontrar resoluciones legales a los abusos de los derechos humanos cometidos durante el conflicto interno en Guatemala, el cual dejó más de 200.000 muertes y desapariciones de civiles a lo largo de 36 años, según datos de la ONU.
En opinión de Soto, aunque la sentencia a Ríos Montt “no sea firme, sí que la hubo y se probó el genocidio.”
