Una pesadilla que no termina

A días del aniversario del paso de Sandy por NJ, muchos no han logrado recuperarse
Una pesadilla que no termina
El huracán Sandy impactó fuertemente a Jannett Rosero, cuyo hogar quedó bajo más de 20 pies de agua.
Foto: edlpfotos: humberto arellano

NUEVA JERSEY — A un año del paso del huracán Sandy, varias familias hispanas del área de Newark se encuentran sin vivienda, y en un limbo legal que no les permite acceder a ayuda para rehacer sus vidas.

“Todo lo que pido es regresar a mi casa y así poder tener mi vida de vuelta”, expresó en tono desesperado Jannett Rosero, de 47 años. La mujer de origen puertorriqueño es una de las residentes en la calle Esther, en el área de Ironbound, Newark, en donde por lo menos nueve casas permanecen vacías.

Su familia perdió todas sus pertenencias cuando la vivienda quedó sumergida bajo 22 pies de agua al desbordarse el río Passaic. El primer piso de la casa, que la adquirió en 2010, está actualmente sin luz, gas, ni agua, y a pesar que las paredes fueron removidas, aún persiste el olor a humedad. Tanto ella como sus dos hijos y cuatro nietos, están viviendo en diferentes viviendas.

“Me encuentro entre la espada y la pared”, dijo Rosero, quien explicó que debido a que su casa tenía un seguro contra inundaciones, no ha podido recibir ayuda federal de FEMA. Y aunque los daños de su vivienda se estiman en $140 mil, su seguro sólo le dio $62 mil, dinero que le fue girado a la compañía de hipotecas y que ésta, a su vez, se lo ha ido enviando fraccionado.

“He golpeado todas las puertas, pero no he recibido la ayuda que realmente necesito para terminar con los arreglos”, sostuvo, y mostró un abultado archivo con las copias de todas las cartas y certificados que ha procesado durante el último año. Rosero precisó que la única organización que le ha ayudado en el proceso ha sido la Corporación Comunitaria Ironbound.

Joseph Della Fave, director ejecutivo de Ironbound, organización que proveyó de comida y vivienda a los necesitados, estima que unas 20 familias, todas hispanas, están a la espera de regresar a sus hogares y se encuentran en un laberinto burocrático que les hace más difícil obtener la ayuda.

En adición a las pérdidas materiales, Della Fave dijo que no se podían olvidar los efectos psicológicos. “La gente perdió todo de la noche a la mañana y esto afecta tanto a adultos como a menores”, dijo.

El ecuatoriano José Roa es otro de los damnificados del área. Aunque no era propietario, tenía rentado un apartamento en el sótano en una de las viviendas contiguas a la de Rosero. “Ahora estoy viviendo con mi esposa y mi hija en una habitación. Tuve que empezar de cero”, dijo.

Roa ha tratado de buscar un apartamento, sin embargo, “con la ayuda que nos da el gobierno, no existe una renta que se pueda pagar, porque los precios se han disparado”, dijo.

Uno de los problemas de estas víctimas de Sandy en Nueva Jersey es que la mayoría de recursos fueron destinados para las zonas costeras, pero ciudades que también fueron afectadas como Newark, Jersey City, Moonachie, o Hoboken, han sido olvidadas, según dijo Arnold Cohen, de la Red de Desarrollo de Vivienda y Comunidad de Nueva Jersey.

La principal queja de la mencionada Red es que no hay claridad sobre la elegibilidad para solicitar la ayuda a través del Departamento de Asuntos Comunitarios.

El reverendo Eric Dobson, del Centro de Vivienda Justa, recalcó que el estado no ha aclarado bajo qué criterios ha negado solicitudes de ayuda. “Existe una falta total de transparencia en el gobierno de Nueva Jersey”, dijo.

Uno de los problemas concretos del área norte del estado, según Jeff Títtel, miembro del Club Sierra, es que algunas partes de las zonas inundadas con agua del rio Passaic, están contaminadas con altos niveles de dioxinas y productos químicos tóxicos. “No se sabe qué posibles efectos en la salud, a largo plazo, pueden tener sobre los residentes”, señaló.

El portavoz de la oficina del gobernador Chris Christie, Michael Drewniak, informó que no se podía estimar cuántas casas continuaban desocupadas como consecuencia del huracán.

“Sandy ha demostrado que necesitamos mejores procedimientos de evacuación y mejores comunicaciones, especialmente con personas que no hablan bien inglés”, precisó Vincent Prieto, titular de Presupuesto de la Cámara Baja.

Además, el asambleísta recalcó que “debe diseñarse una mejor comunicación entre las agencias para poder coordinar los esfuerzos de alivio y distribución de recursos”.

El asambleísta Reed Gusciora, vicetitular del Comité de Protección Ambiental y Desperdicios Sólidos, instó a que el gobernador “asuma el compromiso de cerciorarse que las aseguradoras cumplan con la gente de la manera más rápida y justa posible, para que los propietarios puedan volver a sus hogares.”