Informe señala el exagerado arresto de estudiantes

Varios estudiantes mostraron ayer preocupación por las desproporcionadas suspensiones y hasta exagerados arrestos durante su etapa escolar.
Varios estudiantes mostraron ayer preocupación por las desproporcionadas suspensiones y hasta exagerados arrestos durante su etapa escolar.
Foto: EDLPHUMBERTO ARELLANO

NUEVA YORK — Por unos tres años, Ameling Malavé y su esposo lucharon para que su hijo, un estudiante de secundaria, no terminara en la cárcel, después que fue suspendido y arrestado por no obedecer a su profesora.

Malavé considera que el castigo que le impusieron a su hijo fue muy severo. Cree que el papel principal de maestros y escuelas es de guiar a los estudiantes en sus estudios y no a una prisión.

“Lo arrestaron porque no se quitó la gorra en el momento que le ordenó la profesora”, dijo Malavé. “Lo acusaron de agresión y querían darle ocho años de cárcel”.

Malavé, de origen puertorriqueño, comentó que hizo todo lo posible para que su hijo Rubén —en ese entonces de 15 años— fuera transferido a otra escuela, donde terminó sus estudios con buenas calificaciones. Hoy en día está estudiando primer año de terapia deportiva y trabaja medio tiempo.

Malavé asistió ayer a la rueda de prensa donde la Unión de Libertades Civiles de Nueva York (NYCLU) presentó un informe titulado A, B, C, D, STPP: Cómo la disciplina escolar conduce de la escuela al sistema penitenciario, que documenta en los últimos años la forma cómo ha aumentado considerablemente la cantidad de personal de la policía de Nueva York y de detectores de metales en las escuelas, y cómo las prácticas de cero en tolerancia se han disparado.

Malave está de acuerdo con el estudio que indica que los estudiantes de bajos ingresos, afroamericanos y alumnos con necesidades especiales son suspendidos y detenidos en desproporción con el resto de la población de la escuelas públicas de la ciudad de Nueva York.

“El derecho constitucional de nuestros hijos a una educación se ve socavado por el excesivo papel que juega la policía en asuntos de disciplina de las escuelas”, aseveró la directora ejecutiva del NYCLU, Donna Lieberman.

Melinda Kennedy —madre del estudiante Josiah Kennedy— también ha batallado para que su hijo permanezca en la escuela, ya que en dos ocasiones ha sido suspendido. La progenitora de Josiah, de 14 años, considera que los maestros deberían de investigar un incidente antes de tomar una decisión drástica de sacar a los alumnos de clases.

Hace dos años, Josiah fue suspendido por 90 días. En otra ocasión por un año, pero su progenitora apeló la sanción y el menor estuvo dos meses fuera de las aulas de clase.

Tanto Malavé como Kennedy le pidieron al próximo alcalde que cambie el sistema y que entrenen al personal de seguridad sobre cómo tratar a los alumnos, especialmente aquellos que padecen de problemas de atención.