Tato Laviera, un ‘AmeRícan’

Nueva York/EDLP — El escritor puertorriqueño Jesús “Tato” Laviera, quien falleció el pasado 1 de noviembre, dejó su indiscutible marca en la literatura de Nueva York.

Con motivo de su muerte, William Luis, profesor de español y director de los estudios latinos de la Universidad Vanderbilt, compartió las siguientes impresiones sobre su colega y amigo.

“El trabajo de Tato fue más rico y extenso que el de la mayoría de los poetas neoyorquinos. Tato no sólo le habló al público neoyorican, sino que también a una audiencia mayor, representada por los diferentes grupos multiétnicos, raciales y religiosos, conocidos por los residentes de la ciudad de Nueva York, así como a un microcosmo de una audiencia mundial más amplia.

Tato escribió en inglés, pero también se expresó en español y en spanglish. En español se refirió efectivamente a asuntos que eran pertinentes a los puertorriqueños en NYC y de igual importancia, a los puertorriqueños en la isla.

Inclusive se atrevió a hablar sobre raza cuando muchos en la isla querían mantener el tema silenciado o esperaban que desapareciera.

En su última colección de poemas, Mixturao, su “Tesis de Negreza” cuestiona la canción “Negro Bembón” de Bobby Capo y valientemente denuncia esta popular pero al mismo tiempo racista, canción.

A diferencia de cualquier otro poeta que me venga a la mente, Tato le dio voz a los que no la tenían, a los que vivían y a algunos que no tenían vida.

Tato Laviera será recordado como un gran poeta, independientemente de la raza, etnicidad o nacionalidad. Él escribió en la tradición de otros poetas orales de Puerto Rico, tales como Pedro Pietri and Miguel Piñeiro, y muchos, especialmente en Nueva York, lo reconocerán como un AmeRícan, título que uno de sus poemas más populares sugiere, y que orgullosamente proclamó:

‘AmeRícan, me defino a mí mismo, mi propia forma cualquier forma muchas formas Soy un Am e Rícan, con la R grande y tilde en la í!’

‘AmeRícan, sí, por ahora, porque amo esta, mi segunda tierra, y sueño con tomar el acento de la altercación, y estar orgulloso de llamarme a mí mismo American, con el mismo sentido que la palabra tiene en los Estados Unidos, ¡AmeRícan, América!'”