Servicio Secreto salpicado por nuevo escándalo sexual

Dos agentes en Washington fueron removidos de sus posiciones tras descubrirse una conductas sexuales inapropiadas

Washington – El Servicio Secreto de Estados Unidos ha suspendido de sus funciones a dos de los agentes de la unidad de protección presidencial e investiga sus supuestas transgresiones en un hotel frente a la Casa Blanca, informa hoy el diario The Washington Post.

En mayo pasado, según el Post, se denunció que un agente del Servicio Secreto trató de meterse en la habitación de una mujer en el hotel Hay-Adams, frente a la Casa Blanca.

En el episodio, según el diario que menciona como fuente de su información a “personas familiarizadas con el caso”, se vio involucrado Ignacio Samora, un supervisor de alto rango que tenía a su cargo la labor de dos docenas de agentes de la unidad élite del Servicio Secreto: el destacamento que protege al presidente de EEUU.

“Se alega que a Zamora se le sorprendió cuando iba a entrar nuevamente en la habitación de la mujer después que dejó allí, accidentalmente, una bala de su arma de servicio”, señaló el artículo.

En la investigación que siguió al incidente se descubrió que Zamora y otro supervisor, Timothy Barraclough, “habían enviado mensajes electrónicos de tono sexual sugestivo a una subordinada”.

A Zamora lo despojaron de su cargo y a Barraclough lo transfirieron a otra sección, según los informantes del Post.

El diario añadió que el portavoz del Servicio Secreto, Ed Donovan, ha rehusado comentar sobre la investigación del incidente en el hotel de Washington.

El Servicio Secreto, que ahora forma parte del Departamento de Seguridad Nacional, tiene unos 6,200 empleados y un presupuesto anual de $1.900 millones.

Esta nueva suspensión de los agentes se adoptó un año después que miembros de la custodia de Barack Obama se vieran involucrados una fiesta con prostitutas en un hotel de Cartagena de Indias, en Colombia, un día antes de que llegara a la ciudad el presidente asistir a la Cumbre de las Américas del 13 al 15 de abril.

Tras aquel episodio, señaló el Post, “los funcionarios de alto rango (en el Servicio Secreto) prometieron que pondrían controles a una cultura machista de fiestas alocadas y otros excesos”.

Hace siete meses el Servicio Secreto designó a Julia Pierson como la primera mujer al mando de la agencia, y se espera que en las próximas semanas se publique el informe de la investigación interna sobre el incidente en la ciudad colombiana.