México debate cambios en su sistema de gobierno

Uno de los avances permite que el órgano directivo del Instituto Federal Electoral sea más democrático
México debate cambios en su sistema de gobierno
Mientras el Senado mexicano debatía ayer la Reforma Política, las autoridades se movilizaron para controlar a quienes protestaban por los cambios.
Foto: AP / Marco Ugarte

MÉXICO, D.F.- México se encuentra a un paso de reformar su sistema político-electoral para atender demandas sociales que se remontan a por lo menos 100 años como son la limitación del poder de intromisión de los gobernadores en las elecciones de sus estados, la autonomía de la Procuraduría General de la República (PGR) o la reelección de legisladores y alcaldes censurada desde la Revolución.

Ambiciosa en el discurso, aunque más limitada en el papel, la Reforma Política se discute hoy en la Cámara de Diputados después de una rápida aprobación en el Senado debido a acuerdos previos entre los dos partidos que hacen mayoría en el Congreso, PRI y PAN.

Las modificaciones, añadiduras y enmiendas a 31 artículos constitucionales incluyen la inminente mutación de la PGR como brazo del presidente de la República a un organismo autónomo cuyo titular será electo en el Senado entre al menos 10 candidatos y podrá permanecer hasta nueve años en el cargo.

“La independencia de la PGR –que cambiará el nombre a Fiscalía– es uno de los más importantes logros en esta reforma”, observó Nicolás Loza, analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

“Hasta ahora, el Ministerio Público ha sido pieza clave en la mala administración de la justicia porque además de integrar mal las averiguaciones por falta de profesionalización se le ha dado un uso político”.

Pero este primer paso progresista que dio la Reforma Política para sanar el sistema de justicia se ve ensombrecido por la falta de cambios progresistas para limpiar el sistema de partidos.

Por ejemplo, no impedirá que los líderes políticos coloquen sus hijos, parientes o amigos en los primeros sitios de las listas de representación proporcional (plurinominales) que es la única vía para ocupar una curul en el Congreso sin ser electos en las urnas.

Por otro lado, aunque los legisladores, alcaldes, síndicos y regidores podrán ser reelectos consecutivamente después de un periodo (hasta dos en caso de los senadores) sólo podrán ser postulados por el mismo partido, salvo que lo haya dejado o haya sido expulsado dos años antes.

“Se sigue otorgando a los representantes de los partidos el poder de asignar a los candidatos y esto hace inviable la posibilidad de indisciplina partidista”, resaltó Khemvirg Puente, analista legislativo de la Universidad Nacional Autónoma de México. “Si el político quiere sobrevivir tendrá que quedar bien con los líderes, en lugar de dar cuentas a los ciudadanos que era la intensión de la reelección”.

En el lado positivo de la reforma destaca, según los expertos, la creación del Instituto Nacional Electoral (INE) que en los hechos significa cambiar el nombre al actual Instituto Federal Electoral (IFE) con nuevas atribuciones y un órgano directivo más democrático.

El INE arrebata a los ejecutivos estatales la posibilidad de incidir en la designación de los consejeros que organizan las elecciones locales pues será el encargado de aprobar a los representantes electorales que se postulen en las entidades.

Los consejeros electorales a nivel federal serán seleccionados entre una terna de por lo menos 10 personas entre las cuales se elegirá al consejero presidente, tres representantes del congreso, dos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y dos del instituto de transparencia.

Falta mucho por hacer, pero hay avances -destacó el politólogo Loza- recordemos que a la democracia mexicana le gusta avanzar lento”.