Manicuristas demandan a Envy Nails en NYC

Trabajadoras descontentas presentan litigio de acción colectiva contra la franquicia

Nueva York — Manicuristas de la popular cadena Envy Nails presentaron una demanda por robo de salario y falta de compensación por horas extra. Las embellecedoras de uñas alegan que trabajaron más de 40 horas semanales por salarios de entre $250 y $300. Se busca que más trabajadores se sumen a la querella.

La firma de abogados Virginia & Ambinder, LLP., representa a las demandantes Minerva López, Lorena Hernández y Nora Cacho, quienes, cansadas del abuso y excesivas jornadas laborales bajo vigilancia de cámaras de seguridad, decidieron denunciar a su empleadores.

En abril de 2012, EL DIARIO/LA PRENSA reveló las malas condiciones de trabajo en salones de vecindarios latinos. Las entrevistadas calificaron de “paga bien pobre” las comisiones por el servicio y describieron el inequitativo reparto de ganancias.

De los $20 por manicura y pedicura que el cliente paga, los dueños descuentan $2 para la compra de utensilios. De los $18 restantes, la mitad corresponde a la trabajadora por comisión. Para entonces una de las propietarias, Anna Do, negó las acusaciones.

Algunas manicuristas ganan $64 incluidas propinas por nueve horas al día, consiguiendo $7.3 por hora, rozando apenas el salario mínimo estatal de $7.25 la hora.

El Departamento de Trabajo del Estado de Nueva York establece que un empleador puede pagar $5.65 por hora, si las propinas incrementan el salario a un promedio de $7.25 la hora. Si después de 40 horas de trabajo a la semana, el empleado no gana lo suficiente para llegar a ese mínimo, el empleador debe compensar hasta cubrirlo. Y si se trabaja más de 40 horas a la semana, el empleado tiene el derecho al pago por tiempo extra.

La mexicana Minerva López, de 50 años, trabajó por siete años para Envy Nails en salones de El Bronx, Queens y Harlem.

“Me cansé del abuso, no resistí más”, dijo con frustración. “Trabajé de diez de la mañana a ocho de la noche los seis días por un sueldo de hambre”.

López, una residente de Queens, apuntó que laboró más de 10 horas al día. De llegar tarde, era obligada a pagar multas de $5.

“Estas personas se aprovechan de nuestra necesidad, hacen crecer sus negocios a expensas de salarios robados. Muchas empleadas temen denunciar, pero el abuso debe terminar”, enfatizó López.

La abogada Kara S. Miller, defensora de las manicuristas, destacó que el 90% de las empleadas de Envy Nails son latinas, la mayoría de México y Ecuador. La cadena opera unos 15 salones en el área metropolitana, pero hace seis años alcanzó más de 50, incluidos Nueva Jersey y Washigton D.C.

En vecindarios hispanos —como en la calle 116 en El Barrio— se pueden encontrar dos por cuadra. La demanda enfatiza que la empresa, un negocio familiar establecido en 2007, tendría ingresos anuales de más de medio millón.

“Los dueños tienen cámaras de seguridad que operan desde su casa, manteniendo un absoluto control y vigilancia de las trabajadoras”, destacó Miller.

Nora Cacho, otra de las demandantes, indicó que el monitoreo constante empeora las malas condiciones laborales, creando ansiedad y nerviosismo entre las embellecedoras de uñas. La mujer trabajó en el lugar por tres años.

“No había movimiento que los dueños no observaran, es una gran presión trabajar bajo una vigilancia permanente”, comentó la mexicana de 40 años. “Es hora de que ellos sean los vigilados y cumplan con la ley”.

Virginia & Ambinder, LLP., que trabaja hace cinco años con el Consulado General de México, busca que más manicuristas, independientemente de su nacionalidad o estatus migratorio, se sumen a la demanda. Se estima que la cadena emplea a unas 100 personas.

Anna Do, propietaria, se limitó a decir que las exempleadas no tienen causa para demandar y prefirió no hacer más comentarios, indicando que su abogado le recomendó no ofrecer declaraciones a la prensa.