Jaime Aguilar: Pregonero en la ‘esquina ecuatoriana’

Jaime Aguilar: Pregonero en la ‘esquina ecuatoriana’
Jaime Aguilar es uno de cuatro vendedores de comida ecuatoriana en la misma cuadra de Queens.
Foto: EDLP / Zaira Cortés

Nueva York — Entonando alegremente “pásele caballero, aquí se vende encebollado” o “amiguita, pruebe el morocho calientito”, Jaime Aguilar anima a los clientes indecisos a acercarse al colorido carrito de comida ecuatoriana en el que trabaja hace seis años.

En las inmediaciones de la Avenida Roosevelt y el Boulevard Junction, unos cuatro carritos ofrecen toda clase de platos ecuatorianos en la misma cuadra. El lugar es conocido por los residentes como le “esquina ecuatoriana” y es visitada por familias de los cinco condados, Long Island, Nueva Jersey y Connecticut.

A primera vista la competencia parece feroz, pero Jaime, de 35 años, explicó el secreto de la cordialidad entre vendedores y cómo el sitio logró popularidad en la última década.

Con tantos carritos en una cuadra, ¿es difícil conseguir clientes?

Aunque todos vendemos comida ecuatoriana, cada quien ofrece distintos platos. Unos somos famosos por la comida de la costa, otros por la comida de la sierra y los carritos más pequeños por el hornado y la fritada. El cliente tiene diversidad en una sola esquina. Los fines de semana es una verdadera fiesta, cientos de familias vienen de diversos vecindarios de la ciudad y del área triestatal. Cada vendedor se las ingenia para atraer al mayor número de clientes.

¿Qué hace para llamar la atención de los compradores?

Lo mismo que en nuestros países, pregonar nuestros mejores guisos y platos con frases como “qué le ofrecemos señorita, tenemos carne asada con lentejas”, siempre con una gran sonrisa que anime al cliente a probar lo mejor del menú. Los fines de semana, cuando hay decenas de personas haciendo fila, es necesario pregonar con todo lo que da la voz para que se escuche bien fuerte.

Muchos no encuentran estacionamiento y desde la ventana alzan la mano para solicitar el servicio. Es necesario ir hasta el automóvil para tomar la orden y regresar con los alimentos lo más rápido posible, porque los oficiales de tránsito siempre están vigilando y listos para dar multas.

¿Quiénes son los clientes más frecuentes y qué plato se vende más?

A nuestro carrito vienen muchas familias mexicanas-ecuatorianas, en Corona abundan este tipo de matrimonios. El encebollado, hecho con pescado y yuca, es lo que más pide la gente. En invierno, el morocho (bebida espesa de arroz y maíz triturado) se vende como pan caliente. Es muy parecido al arroz con leche mexicano. Tenemos clientes de diversas nacionalidades, hay quienes viajas hasta dos o tres horas con tal de probar lo mejor de la cocina ecuatoriana.

¿Por qué la “esquina ecuatoriana” se convirtió en un popular centro de la comunidad?

Todo empezó hace unos diez años. Llegó un carrito y su éxito animó a otros vendedores a probar suerte. Con el tiempo la cuadra se llenó de carritos y vendedoras de hornado. Los ecuatorianos encuentran en un solo sitio la comida de las diversas regiones de su país, es como comer en un mercadito de nuestros pueblos. El ambiente es de comunidad, tiene espíritu latino, por eso este lugar es tan famoso.