Visa U a víctima de robo de salario

El trabajador presentó queja laboral contra su empleador que le pagaba $6.50 la hora
Visa U a víctima de robo de salario
Antonio Vanegas, trabajador en proceso de deportación, que trabajó para un contratista federal en Washington D.C. recibió la visa U para permanecer legalmente en EEUU.

Los Angeles — Antonio Vanegas, un guatemalteco indocumentado de 27 años, recibió hace poco la buena noticia: ahora podrá quedarse legalmente en Estados Unidos mientras prosigue con su denuncia laboral por robo de salario contra un concesionario de comida para el que trabajó durante tres años en uno de los edificios más impresionantes de Washington: el World Trade Center, ubicado en el 1300 de la Avenida Pennsylvania, a escasas dos cuadras de la Casa Blanca.

El Departamento del Trabajo otorgó un permiso de trabajo y una certificación para obtener visa U (para víctimas de un delito) a Vanegas, luego que este participó en una protesta por su bajo salario y posteriormente fue arrestado por las autoridades migratorias.

Vanegas, quien está recibiendo ayuda legal de un abogado de la Federación Laboral Change to Win —la que está organizando las protestas de estos trabajadores en edificios federales— dijo que su nuevo estatus le da más confianza para seguir animando a otros trabajadores de la industria a que no tengan miedo de denunciar “los abusos que sufren”.

“Yo les digo que este es un país de leyes, en casos de abuso laboral la ley está de nuestra parte”, dijo Vanegas, indicando que en esos locales de comida de edificios públicos federales “hay muchísimos indocumentados y que ganan muy por debajo del mínimo. Mi jefe decía que $6.50 la hora era bien pagado”.

El mínimo federal es $7.25 por hora y el de Washington D.C. es $8.25. Según Paco Fabián, de Change to Win, Antonio trabajó durante dos años ganando $6.50 la hora y trabajando horas extras que nunca le pagaron en Quick Pita, un restaurant del “food court” del edificio, en el que irónicamente también están las oficinas de Protección de Fronteras y Aduanas (CBP).

La federación está en campaña para denunciar estos abusos y pretende que el gobierno de Barack Obama realice una orden ejecutiva. Ya han realizado seis paros de un día en los últimos seis meses en edificios federales, Union Station y los museos Smithsonian de Washington D.C., alegando que muchos contratistas del gobierno federal abusan laboralmente de sus trabajadores inmigrantes.

Hace unos meses se reportó que después de trabajar por años sin problemas en el edificio Reagan, Vanegas fue arrestado al entrar a su trabajo cuatro días después de participar en la huelga laboral de un día y entregado a ICE, pero fue liberado tras las gestiones de Change to Win.

El Departamento federal del Trabajo anunció hace unos meses que había emprendido una investigación sobre su contratista, Trade Management Association. La investigación aún continúa, indicó el jueves Sonia Meléndez, portavoz del departamento.

Fabián señaló que la federación “quisiera ver una orden ejecutiva de parte del Presidente Obama, exigiendo que los contratistas del gobierno federal paguen un salario digno”.

Recientes estudios han revelado abusos laborales entre los contratistas federales. Uno del Senado dado a conocer la semana anterior ilustró un patrón de abusos similares al sufrido por Venegas. Otro estudio publicado por el Centro para el Progreso Americano indicó que muchos contratistas con violaciones laborales seguían recibiendo contratos federales y que muchos de ellos también tenían problemas con el cumplimiento de contratos.