Gian-Carla Tisera: ópera tropical

La boliviana incorpora su formación clásica a los ritmos latinos y al jazz
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Gian-Carla Tisera: ópera tropical
En 2014 lanzará el álbum 'Nora La Bella.
Foto: Cortesia: Devon Talbert

Nueva York — El encuentro inicial de Gian-Carla Tisera con la música clásica fue un accidente. Se dio a los cuatro años, un día que se encontraba en casa de su abuela en Cochabamba y se cayó al piso, por lo que se tuvo que agarrar de las teclas de un piano antiguo. Allí empezó el romance.

Desde ese momento crucial, la boliviana ha atravesado por una formación musical intensa, que la ha llevado a convertirse en una de las pocas cantantes de ópera que fusiona esta disciplina con ritmos latinos y jazz. Ese experimento se ha venido materializando en su producción discográfica “Nora La Bella”, la primera que hace de este tipo y que lanzará en marzo de 2014.

“Yo era muy torpe, y según mi abuela cuando me caí y agarré las teclas del piano, mi atención se enfocó totalmente en eso, así que conseguimos a un señor que me enseñó a tocar”, dice la artista.

En Los Ángeles, donde se fue a vivir con su madre y hermano, comenzó a tomar clases de canto.

“Mi madre es la estrella de mi vida…trabajó muchísimo. Estudió jovencita acá (EE.UU) y salió adelante, ella me llevó a clases de canto privado. Fue muy sabia y fuerte pero hizo el sacrificio”, comenta con melancolía.

Tras graduarse como cantante de ópera en la Universidad de Southern California, Gian-Carla regresó a su país natal en donde se integró al proyecto Barroco Boliviano, una colaboración entre Holanda e Inglaterra, en el que interpretan música que los jesuitas utilizaban para evangelizar a los indígenas, y cuyas partituras se encontraban perdidas en la selva de ese país.

A pesar de la hermosa experiencia, la intérprete asegura que la música clásica no la llenaba totalmente, por lo que cuando se mudó a Nueva York para hacer audiciones y empezó a descubrir nuevas corrientes musicales, no pudo evitar contagiarse.

“Fui expuesta a mucho arte visual y experimental, y me di cuenta de que la música clásica no me daba lo que necesitaba como mujer. Siempre fui salsera, muy amante de la música latinoamericana, y he anhelado la música autóctona de otros países”, manifiesta.

La Gran Manzala la inspiró a hacer cosas diferentes.

“Al notar los muchos ejemplos de fusión en el jazz…como cantante de ópera sentí esa necesidad, porque soy súper teatral, pero también soy indígena en mi sangre, tengo la colonización, la experiencia del tercer mundo”, añade.

La colaboración con el músico cubano Elio Villafranca le ha permitido producir este álbum. “Nora la Bella” es la melodía que la cantautora escribió en honor a su madre cuando ésta se encontraba convaleciente tras una operación de espalda. Curiosamente, Nora es el nombre de su abuela y no de su madre.

“Yo aun tenía en Los Ángeles el pianito que mi mamá me compró con tanto sacrificio, así que mientras ella descansaba compuse la canción. Pensé en mi abuela que era tremendamente fuerte, y como le podía dar esa fortaleza a mi mamá”, señala.