Pistolero en Colorado planeaba atacar varias aulas de escuela

Autoridades revelan nuevos datos sobre el ataque, mientras el distrito escolar de Denver anuncia la implementación de nuevas medidas de seguridad en sus escuelas
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Pistolero en Colorado planeaba atacar varias aulas de escuela
Las autoridades revelaron que Karl Pierson había escrito la frase en latín "Alea iacta est", que significa "la suerte está echada" en su brazo y el número de otras aulas que pensaba atacar.
Foto: AP

Las autoridades hoy revelaron nuevos detalles sobre el ataque que Karl Pierson planeó para la secundaria Arapahoe, a las afueras de Denver. El adolescente de 18 años, que llegó a la armado con una escopeta, municiones, un machete y tres cócteles molotov y le pegó un balazo en la cabeza a una estudiante antes de suicidarse, quería hacer más daño.

Claire Davis, la joven de 17 años baleada por el pistolero, continúa en coma.

Pierson había escrito la frase en latín “Alea iacta est”, que significa “la suerte está echada”, en la parte interior de su antebrazo con un marcador de tinta indeleble.

Además escribió cinco números y letras en sus brazos asociadas con cinco aulas y la biblioteca de la escuela, donde se mató.

El Sheriff Grayson Robinson dijo el martes que las marcas en los brazos indican que Pierson planeaba atacar otras áreas de la escuela y que probablemente se las había hecho “para recordarle dónde quería ir.”

Robinson recalcó que aunque el pistolero tenía como blanco a su entrenador de debate y bibliotecario Tracy Murphy, el hecho que llegó a la escuela armado con la escopeta, 125 cartuchos de municiones y bombas incendiarias es una señal de que quería herir a más personas.

“El pistolero tenía la intención de causar la máxima cantidad de daño”, le dijo Robinson al diario Denver Post. El shériff no quiso dar más detalles sobre otras pruebas que han encontrado los investigadores. El FBI está ayudando con la investigación.

Sí se sabe que Pierson, que cumplió 18 años en septiembre, compró la escopeta legalmente el 6 de diciembre y las municiones la semana pasada.

Mientras tanto, el superintendente Tom Boasberg del Distrito Escolar de Denver (DPS) anunció que implementará nuevas medidas de seguridad, tanto de prevención como de intervención, para proteger a las decenas de miles de estudiantes que asisten a clases en esta ciudad.

Boasberg confirmó que, tras el ataque en la escuela secundaria Arapahoe, en Littleton, el viernes 13 de diciembre, DPS “ha tomado y sigue tomando medidas para proveer seguridad a nuestra comunidad escolar”.

“Estamos revisando con cuidado nuestras prácticas y procedimientos para analizar las lecciones aprendidas y para determinar cómo prepararnos mejor para tales situaciones”, agregó Boasberg.

La tarea, sin embargo, no resulta sencilla, ya que DPS cuenta con 162 escuelas y con casi 82,000 estudiantes, de los cuales el 68% provienen de familias de bajos recursos y el 58% son hispanos.

En ese marco, como medidas de prevención, DPS expandirá los programas de ayuda para estudiantes con problemas de salud mental y promoverá el uso de un sistema de denuncias anónimas para reportar posibles amenazas a la seguridad de los alumnos.

También se revisará el plan de emergencia de cada escuela y se realizarán ejercicios de evacuación una vez por mes y de respuestas a ataques dos veces al año.

Desde ahora, explicaron, los maestros recibirán capacitación para actuar en casos de emergencias y los planes de seguridad de cada establecimiento deberán actualizarse anualmente.

Otra medida consiste en aumentar el personal de seguridad tanto armado como no armado (actualmente cuenta con un total de 90 uniformados) que vigila las escuelas y coordinar la “capacidad de respuesta” con el Departamento de Policía de Denver y con otras agencias de seguridad locales.

Informaron a la vez, que usando fondos públicos, se instalarán nuevas cerraduras electrónicas, botones de seguridad y cámaras de vídeo en las escuelas de DPS. Esos dispositivos estarán conectados directamente con la policía local.

“Las escuelas deben ser lugares de refugio para los niños y para la comunidad. Todos debemos involucrarnos para que eso suceda”, concluyó Boasberg.