Made in Nueva York latino

Made in Nueva York  latino
En 'Mi Atico', donde los niños aprenden español a través del juego, las clases están en aumento.
Foto: cortesia

Nueva York — La comunidad latina está dejando bien marcada su huella empresarial en EE.UU. En los últimos 10 años se han creado más empresas por parte de latinos que por el resto de los habitantes del país. De hecho, casi el doble según un estudio de la consultora Geoscape que hace unos meses proyectaba que este año se cerrará con 3.16 millones de nuevos negocios, un 40% más que en 2007.

El aumento de la población, que ronda los 53 millones, se ha trasladado al mundo empresarial. Si en 1996 los nuevos empresarios latinos eran el 10.5% del total, en 2012 eran casi el 20%. Según Geoscape, entre las minorías, los hispanos son los que más se inclinan por abrir su propio negocio.

En los barrios de la ciudad, el Made in New York latino y ese interés por el pequeño y mediano negocio está en casi todas las calles.

En una de ellas, Broadway entre las calles 44 y 45, está el kiosco de Nuchas. Se trata del pintoresco local en el que Ariel Barbouth vende empanadas artesanales desde 2011. Fue un viaje a su Argentina natal lo que inspiró la idea de intentar vender un alimento que se puede transportar fácilmente y comer en cualquier sitio a los siempre apresurados neoyorquinos. Con la ayuda del cocinero argentino, Germán Lucarelli, puso en marcha un negocio que se aseguró la entrada en las guías de restauración. Dos años más tarde tiene un segundo kiosco y un camión de venta en la ciudad.

Barbouth explica que antes de Nuchas ha trabajado en una pastelería, en capital venture, en un negocio de salsa de pastas. Y resume “es complicado”. Ahora está ocupado haciendo 15,000 empanadas a la semana en una empresa que emplea a 30 personas.

Y no es el único que ha encontrado un negocio en esta delicia culinaria.

Hipatia López tuvo la idea de hacerlas más fácilmente. Fue en una reunión familiar, el día de Acción de Gracias de 2010, cuando había que preparar más de 100 empanadas para todos los invitados. Aquel día López empezó a pensar en un utensilio que hiciera el proceso de elaboración menos lento y engorroso que el artesanal cierre con el tenedor.

Con el apoyo de su esposo, Henry, Hipatia comenzó a buscar en Internet y hablar con abogados, diseñadores y fabricantes hasta que encontró el diseño adecuado y lanzó Empanada Fork. El aparato consiste en una agarradera de plástico fuerte y una base en forma de medialuna con hendiduras de acero inoxidable.

Desde que logró la patente, López ha estado ofreciendo el Empanada Fork a través de su página web donde lo vende por $19.99.

Quien también salió de su propia cocina para establecerse como empresaria fue Carmen Rodríguez que hizo de su pasión y hobbie, el horno y la repostería, su negocio.

Junto con su hermana Gina Madera abrió las puertas de Brooklyn Cupcake en Williamsburg en 2011. El negocio familiar incluye a una prima, Michele Caballero, y la pastelería repleta de cupcakes inspiradas en sabores latinos como el dulce de leche, coquito o el tres leches. Sus cupcakes se venden en Whole Foods Market y en sus tiendas de Brooklyn y Queens.

El Made in New York latino a través de pequeños negocios también se extiende al mundo cultural. Este es el sector en el que se mueve Alicia Navas, una venezolana que llegó hace cinco años a la ciudad como au pair. Hace un año comenzó el proyecto Mi Ático, junto a su socia española Olga Ortiz, una escuela para enseñar español a niños. Este año están multiplicando sus clases y en verano tendrán su segundo summer camp de inmersión en español.

Alicia dice que encontró que la comunidad neoyorquina estaba demandando más servicios de aprendizaje de español y su cultura, particularmente a través del juego con los niños. “Vi que había espacio para aprender jugando”, explica.

Para Mi Ático lo más difícil es “encontrar el lugar perfecto para dar nuestras clases”, explica Alicia. Pero eso forma parte de su proyecto. En tres años “quisiera tener mi local en donde pueda ofrecer diversos programas que amplíen las opciones para los padres y los niños de disfrutar aprendiendo el idioma”.