Inmigrante boliviana regala ropa a indigentes en Chicago

Cada 25 de diciembre, desde hace 14 años, Julieta Bolívar se instala temprano en la Plaza Tenochtitlán del barrio latino Pilsen para repartir ropa de abrigo, pan y bebidas calientes
Inmigrante boliviana regala ropa a indigentes en Chicago
La mujer latina acude en compañia de sus tres hijos.
Foto: EFE

Chicago.- Para la inmigrante boliviana Julieta Bolívar la verdadera fiesta de Navidad se comparte con la familia y con los necesitados, especialmente indigentes inmigrantes de su vecindario que no tienen ropa de abrigo para soportar el crudo invierno de Chicago (Illinois).

Es por eso que el 25 de diciembre desde hace 14 años se instala bien temprano con sus tres hijos en la Plaza Tenochtitlán del barrio latino Pilsen para repartir ropa de abrigo, pan, chocolate y avena caliente.

“Comencé como una enseñanza a mis hijos sobre la importancia de dar a los necesitados, y esto se convirtió en una tradición familiar y en la verdadera Navidad para todos”, declaró a Efe.

Bolívar, nacida en Cochabamba (Bolivia), llegó a Chicago desde Ecuador hace 22 años, pero antes había vivido en Colombia y Chile.

“La vida me fue llevando”, recordó sobre su arribo con su familia a St. Louis, Misuri, con 18 años de edad.

Luego se trasladó a Chicago donde vivió durante muchos años como indocumentada hasta que pudo solucionar su estatus migratorio. Sus hijos, Miriam, Iván y Jesús, que en la actualidad tienen 24, 21 y 19 años, nacieron en Estados Unidos.

Julieta entrega chamarras nuevas y usadas y envuelve en bolsas de regalo, guantes, calcetines de abrigo y bufandas nuevas que compra con su dinero y la ayuda de algunos donantes.

Antes del día de Navidad también se acerca hasta algunas casas para entregar sus regalos, como la de la familia Espinosa, en la vecina ciudad de Cícero, donde el jefe de familia tiene la salud muy delicada y la esposa sufre de cáncer.

En otra familia de la misma ciudad ayuda a un joven que se desplaza en silla de ruedas.

Lo hacemos todos los años, sin importar el frío o las tormentas”, expresó.

La mayoría de los que reciben los regalos de esta samaritana en la Plaza Tenochtitlán son indigentes a quienes la policía prohíbe reunirse en el lugar, una medida que ella considera injusta.

“En su mayoría viven en la calle, no tienen familia y nosotros los consideramos borrachos, sucios o malvivientes. Pero no tenemos ningún derecho, cada uno arrastra su propia cruz y drama”, expresó.

Este año, además de sus tres hijos, Bolívar cuenta con la ayuda de un vecino que se convirtió en Santa Claus honorario, después de pasar por la plaza hace cuatro años y detenerse al ver la aglomeración y preguntar qué estaba pasando.

“Desde entonces no ha faltado una sola vez y se une al espíritu navideño con la entrega de los regalos”, señaló.

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