‘Siembra y cultiva’ el dinero para tu retiro

Al aproximarte tu destino financiero, comienza a redistribuir las inversiones, para que tengas la mezcla ideal de acciones

Guía de Regalos

Digamos que, luego de años de trabajo, ahorros e inversiones, estás estás a punto de comenzar tu jubilación y necesitas trazarte un nuevo plan financiero. Para ello, ya has pensado en invertir en fondos mutuos no muy arriesgados, más conservadores y productores de ingreso.

Pero antes de tomar acción debes considerar que hay dos factores que afectan el desempeño de los bonos: la duración y la calidad del crédito. Mientras más largo sea el período de duración de un préstamo, más pueden demorarse las compañías en rembolsar el dinero que le deben al fondo, lo que aumenta las posibilidades de que las tasas puedan subir o bajar; si la tasa asciende, el valor de tus fondos bajará, pero si la tasa se reduce, ese valor aumentará.

Por esto es más lógico que, cuando no te faltan muchos años para el retiro, inviertas en fondos mutuos que compran bonos de corta duración, de tres a cinco años. Te estás acercando al día de la liberación de una larga vida de trabajo, cuando vas a convertir tus fondos de bonos, y mientras más estabilidad haya, mejor. Revisa siempre el informe de fondos mutuos para ver la duración de los bonos que lo componen. Analiza la calidad del crédito de la compañía que emite los bonos que estás considerando: no te convienen las compañías que no han demostrado una trayectoria sólida, o las que son demasiado nuevas como para tener un buen historial.

Para averiguar ese récord de desempeño, busca bonos de clasificación AAA, AA, A y BBB (en orden descendente), que indican bonos de calidad apropiada para inversiones prudentes. Estas evaluaciones puedes averiguarlas en firmas de clasificación crediticia como Moody’s y Standard & Poors’s. Huye de los BB, CCC, CC, C o D (estos son los “bonos basura” o junk bonds), aunque al principio te ofrezcan dividendos altos.

Otro tipo de fondo cauteloso y generador de ingreso —ideal para ti que ves el retiro en un futuro próximo— son los fondos híbridos o balanceados, llamados así porque invierten en acciones y bonos. Al tener todos esos tipos de inversiones en un solo fondo, los híbridos son capaces de pagar un poco de dinero al mismo tiempo que logran crecimiento un poco más rápidamente que los fondos conservadores.

“¿Y si se me acaban los ahorros antes de que llegue a viejo?”, piensan muchas personas que atraviesan el umbral de la tercera edad. Por eso te conviene que tengas fondos de crecimiento que sigan aumentando el volumen de tu fondo de reservas para que no tengas que preocuparte de que te vas a quedar sin nada. Siempre y cuando tu meta sea de cinco años o más, mantén tu dinero invertido en fondos mutuos de acciones.

Al ir aproximándote a tu destino financiero, comienza a redistribuir tus inversiones, para que al final tengas la mezcla ideal de acciones y bonos. Yo te aconsejaría que cuando estés a cinco años de esa meta, comiences a evaluar fondos balanceados domésticos y a escoger el mejor. Mantén en el fondo de valores la mitad del dinero que posees y transfiere la otra mitad al fondo balanceado, para que así tengas cantidades iguales en cada tipo de inversión.

Cuando estés a sólo dos años o menos del retiro, coloca el dinero que has acumulado hasta la fecha en las cuentas más riesgosas y de más ganancias (pero cuyo riesgo y crecimiento has ido bajando y reajustando poco a poco desde hace tres años), en cuentas de fácil acceso como Certificados de Depósito (CD), letras de cambio de la Tesorería (T-bills) y las cuentas de money market.