Martha Maffei: defensora de latinas en LI

Martha Maffei: defensora de latinas en LI
Martha Maffei —como coordinadora de programas en la organización Servicios para el Avance de la Mujer— ayuda a otras féminas que enfrentan desafíos.
Foto: CORTESIA

Nueva York — Al emigrar de Perú en mayo de 2004, Martha Maffei (41) esperaba ejercer como trabajadora social luego de 12 años de experiencia en su país, pero las limitaciones del idioma y los requisitos de educación la obligaron a replantear sus metas.

La nativa de Piura, lugar conocido como la ciudad del eterno sol, colaboró en la implementación de programas sociales en diversas ciudades de la sierra, la selva y la costa de Perú. Sin embargo, sus habilidades en investigación y desarrollo de estrategias no fueron suficientes para conseguir la oportunidad laboral que deseaba.

El desafío fue mayor al mudarse de Boston a Long Island en 2008. Sin una licencia de conducir en una zona de escaso transporte público, su desarrollo profesional quedó estancado.

Un año después, Maffei luchó por conseguir un empleo como coordinadora de programas en la organización Servicios para el Avance de la Mujer (SEPA Mujer), animada por ayudar a otras féminas que enfrentaban desafíos similares.

¿Por qué insististe en ejercer como trabajadora social pese a las dificultades?

Porque es mi pasión encaminar a otras mujeres hacia su independencia y una mejor vida. La experiencia en mi país es fundamental en mi labor de ayuda a las inmigrantes del condado de Suffolk. Cuando llegué a Long Island pude ver la lucha de las latinas por educarse y conseguir un empleo digno pese a las condiciones adversas.

Entiendo la frustración de no poder viajar en busca de mejores oportunidades ante la falta de una licencia de conducir. Las inmigrantes de ciudades como Riverhead están aisladas y dependientes de sus parejas. Es una situación similar a la que viven mujeres en zonas rurales de Perú.

Al ser privada de ejercer mi profesión por un sistema demandante del idioma, la educación y la experiencia en el país, me inspiró a abrir una brecha que facilitara el proceso a otras mujeres.

¿Por qué elegiste SEPA Mujer como un medio para la lucha a favor de las inmigrantes?

Porque las mujeres necesitan una organización que les de voz. El 90% de nuestras clientas enfrentan violencia doméstica y solicitan los servicios en el momento de la crisis. Vienen con baja autoestima, depresión y hasta tendencia al suicidio. El proceso de recuperación es doloroso, pero al final logran recobrar la confianza en sí mismas. Las ayudamos a reconocerse, a sentir su fuerza y apreciar su inteligencia. Es maravilloso verlas educando a la comunidad con sus propias historias, organizando una movilización en defensa de sus derechos o hablando por micrófono para convencer a los residentes. Esa transformación es la que me motiva a entregarlo todo.

¿Cuál fue tu meta al integrarte a SEPA Mujer?

Hacer crecer la organización y extender sus servicios a las mujeres más vulnerables. Cuando solicité el empleo me preguntaron cómo haría para conseguir resultados en una comunidad que no conocía. Respondí que en Perú logré implementar programas exitosos en un contexto similar. Confiaron en mí y me dieron la oportunidad, sólo se necesita una oportunidad para que un gran sueño se concrete.

Comencé mi labor con un estudio para determinar las necesidades de las inmigrantes y así desarrollar servicios efectivos. Unas 500 mujeres fueron entrevistadas.

Me nombraron directora ejecutiva tres años después de unirme a SEPA Mujer y uno de mis mayores logros es mantener a la organización económicamente estable. Este proyecto es un gran soporte para aquellas mujeres que están solas y buscan empoderarse. Somos una gran familia.