En Rusia redoblan seguridad tras atentados

En Rusia redoblan seguridad tras atentados
Restos de un autobús tras un nuevo atentado en Rusia. En esta ocasión fue en la estación de Volgogrado donde murieron varias personas.
Foto: efe

MOSCÚ/AP — Las autoridades rusas ordenaron a la policía redoblar la seguridad en las estaciones ferroviarias y otras instalaciones en el país, luego que un atacante suicida mató ayer a 14 personas en un autobús en la ciudad sureña de Volgogrado.

Fue el segundo ataque en dos días en una ciudad que se encuentra a solo 650 kilómetros (400 millas) de Sochi, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Las autoridades rusas creen que el último atentado fue perpetrado por el mismo grupo hizo detonar el domingo una bomba en la principal estación ferroviaria de Volgogrado, ciudad con una población de un millón de habitantes.

Al menos 31 personas murieron en los dos atentados en la ciudad con un millón de habitantes, poniendo de manifiesto la amenaza terrorista que enfrenta Rusia mientras se apresta a ser sede de los Juegos de Invierno, un proyecto muy importante para el presidente Vladimir Putin.

Aunque los terroristas difícilmente puedan vulnerar el estricto dispositivo de seguridad en torno a las instalaciones olímpicas, los ataques demuestran que con pasmosa facilidad pueden hacer daño a la población civil en otros lugares de Rusia.

El reforzamiento de la seguridad se produce justo cuando los rusos se preparan para celebrar el Año Nuevo, el feriado más importante en el país.

En San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia, el gobernador local canceló el despliegue de fuegos artificiales.

Putin ordenó a los encargados de seguridad que le presenten un informe sobre los ataques y envió a Alexander Bortnikov, director de la agencia nacional de inteligencia a Volgogrado para que se encargue de la investigación.

Luego de reunirse con funcionarios de seguridad en Volgogrado, Bortnikov expresó confianza de que pronto darán con los responsables de los atentados.

Volgogrado, otrora conocida como Estalingrado, es un centro clave para el transporte hacia el sur de Rusia, ya que de ahí salen numerosos autobuses interprovinciales hacia la volátil región del Cáucaso Norte, donde grupos insurgentes tratan de crear un estado islámico.