Diez sombreros que cuentan historias

Diez sombreros que cuentan historias
La artista Lina Puerta, recreó en diez sombreros la vida de diez personajes que dejaron huella en El Barrio y en NY.
Foto: Cortesía

Mientras apretaba el pedal de su máquina de coser tarareaba las melodías que hicieron grande a Celia Cruz y al tiempo que unía con puntadas unas plumas al paño, repasaba algún pasaje de ‘Down These Mean Streets’ la obra más reconocida del genial Piri Thomas. Lo mismo le sucedió con cada uno de los diez personajes cuya vida tuvo que recrear en sombreros, asegura la artista Lina Puerta a quien el Museo del Barrio encomendó la compleja tarea de crear los ‘head pieces’ o gorros que usaran mañana las madrinas y padrinos durante el emblemático Desfile de los Tres Reyes Magos.

“Me emociona mucho saber que mañana estaré allí ayudándoles a ponerse estos sombreros que realicé con tanto amor y tanto esfuerzo” apunta la colombiana quien trabajó a todo vapor en las piezas desde el verano cuando el Museo la convocó.

“La consigna fue evocar la trayectoria de 5 hombres y 5 mujeres mayúsculos cuenta con entusiasmo, todos latinos y próceres en el Barrio donde está ubicado el Museo y de cierta forma agradecerles a través de estos sombreros por la gran huella que dejaron no sólo en East Harlem si no en todo Nueva York”.

De aquella primera reunión Lina salió con la lista en la mano y el corazón palpitando fuerte. Don Pedro Albizu Campos, líder del partido nacionalista puertorriqueño y uno de los máximos impulsores del movimiento independentista de ese país; Pedro Pietri, el poeta y dramaturgo que dio forma al Nuyorican Poets Café, el gran ícono neoyorquino y cuna intelectual de tantos boricuas y amantes de la prosa en general. Julia de Burgos, poeta, estandarte del feminismo y la liberación de la mujer. ¿Cómo hacer para que las enormes trayectorias de todas estas figuras entrasen en sombreros? Su primera decisión fue llamar a su mejor amiga, la diseñadora de modas Lucy Karanfilian.

Juntas, bucearon más profundo en las luchas y el tiempo en el que les tocó vivir a cada uno de los personajes. Se nutrieron de sus palabras, se deleitaron con su música y se maravillaron con sus logros. “Aprendimos mucho. Yo conocía a la mayoría; sabia que Jack Agüeros, por ejemplo, fue quien fundó el desfile de los Reyes Magos hace 37 años cuando dirigía el Museo pero no tenía tanta idea de la gran marca que dejó Pura Beltré, una bibliotecaria que hizo mucha fuerza por la comunidad hispana y gracias a quien se impuso un story time en español en las sedes de la biblioteca pública en el barrio”.

En esas mismas calles donde muchas de estas figuras hicieron historia, Lina, construyó los sombreros en su apartamento en la calle 119. “Lucy se trajo su Singer de su casa, así las dos podíamos coser simultáneamente y aquí creamos cada sombrero, sirviéndonos de modelo la una a la otra y a veces también usando a mi marido porque en el Museo nos pidieron que los gorros puedan ser lucidos tanto por hombres como mujeres”.

Entre tijeras, terciopelos, estolas de piel y distintas telas, -algunas más livianas, otras con más cuerpo-, Lina y su co-equiper lograron infundir en cada sombrero algo vital de cada personaje: El de Thomas tiene una pequeña avecita, un Piri, en alusión al mote del escritor elegido por su madre dado que Thomas era agresivo y guerrero como este pájaro. “Para el de Julia mandamos a hacer una plaquita dorada donde se lee un fragmento de su poema ‘Soy en Cuerpo de Ahora’ y realizamos uno negro, muy similar al que Pedro Pietri usaba para representarlo a él pero le agregamos un pedacito de su ‘Puerto Rican Obituary’, “Aquí Se Habla Espanol all the time/

Aquí you salute your flag first/Aquí there are no dial soap commercials/Aquí everybody smells good/Aquí tv dinners do not have a future/Aquí the men and women admire desire

and never get tired of each other/Aquí Que Paso Power is what’s happening/Aquí to be called negrito means to be called LOVE.

“Todos tienen algo especial”, dice Lina. Pero con el que más me divertí fue con el de la Reina de la Salsa porque de todos los personajes fue el menos solemne y creo que nos dimos maña, usando lentejuelas turquesas y doradas para reflejar ese gusto por la vida que ella tenía y que nosotras también tenemos”.