Cruzada contra el hambre

MÉXICO — El gobierno mexicano dará prioridad a los proyectos del Programa 3X1 impulsados por migrantes que apoyen la Cruzada contra el Hambre promovida por el presidente Enrique Peña Nieto a través de la Secretaría de Desarrollo Social como uno de los ejes rectores de la política sexenal.

A partir de este año, el exitoso programa que funciona desde 2001 con dinero de los clubes de oriundos y los gobiernos federal y locales de manera proporcional, enfocará la atención en las propuestas “que ayuden a contribuir con esta misión”, según se explica en las reglas de operatividad 2014.

Con esta política se busca reducir los índices de desnutrición del país e impulsar el campo a través de proyectos productivos que generen empleos u obras de infraestructura que tengan un impacto directo en el combate a la marginación en determinados municipios.

Sin embargo los cambios representan un impacto directo en las intenciones de los emigrantes de ayudar a las poblaciones donde tienen familia e historias.

“El gobierno está tratando de inducir la inversión de las comunidades de migrantes a las áreas que él cree que hay más pobres, pero nosotros vemos en nuestros estados muchas otras que no están en esa lista”, observó Efraín Jiménez, director general de la Federación Zacatecana, con sede en Los Ángeles, y uno de los promotores más activos del 3X1.

Varios proyectos culturales de los clubes de oriundos como renovación de templos religiosos, lienzos charros o plazas se quedaron fuera con el argumento oficial de que la aportación federal provenía de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo que no permite inversiones de ese tipo.