Recibe homenaje por carrera ejemplar

La actriz boricua Rita Moreno lista para el premio honorífico SAG a su trabajo
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Rita Moreno nació en PR y se crió en NY.

Los Angeles — Sólo hace unos meses, Rita Moreno presentaba su autobiografía en español, Memorias, donde obviamente repasaba una vida (que inició hace 82 años) y una carrera (que abarca más de 60 años en cine, teatro y televisión).

Lo hizo con considerable sinceridad, sobre su añorado Puerto Rico, sus vaivenes profesionales y sus desafíos personales.

Hoy, esta ganadora del Oscar, el Golden Globe, el Grammy, El Emmy y el Tony será homenajeada por el Gremio de Actores de Estados Unidos (SAG, por sus iniciales en inglés).

El actor Morgan Freeman, con quien trabajó en la pequeña pantalla a principios de los 70, será quien le entregue una estatuilla como reconocimiento a su trayectoria profesional y a su labor humanitaria, a las que aún presta su incondicional atención.

Por tal razón La Opinión volvió a charlar con ella. Y, como es habitual en la estrella de West Side Story, mostró su habitual entusiasmo y encanto.

Le han dado tantos premios. Pero ahora le toca el turno al SAG. ¿Qué hay de especial en él?

Es muy diferente, porque honra una vida, la de una persona, no sólo una actuación. Por eso, este galardón es el más importante, el más emocionante. Por eso se va a hacer tan difícil preparar el discurso de agradecimiento. ¡No sé por dónde empezar! [risas] Me han dado… ¡un minuto! ¿No se han dado cuenta de que soy puertorriqueña? ¡No puedo ni siquiera decir ‘hola’ en un minuto! [risas]. Tengo que resumir 82 años de mi vida en un minuto [risas].

Sólo la lista de agradecimiento debe ser interminable…

Ah, no no no. Yo no hago eso. No le agradezco nada a nadie. Yo luché por todo. ¿Agradecerle a quién? No tuve mentores, nunca tuve un modelo a seguir, las personas en SAG que decidieron darme este honor tan increíble no son amigos… ¿A quién debo agradecérselo? A no ser que me ponga religiosa… Pero eso no lo voy a hacer [risas].

Su trabajo es algo por lo que estar agradecida…

No sólo eso: están honrando mi servicio a la comunidad, mi [apoyo] a causas humanitarias. Eso le da una importancia nueva y más sutil a este galardón tan increíble.

¿Qué hay de especial en el arte de la actuación que lo hace una profesión tan única?

A mí me encanta la lucha para entender el personaje. Ése es el desafío, el ser otra persona. Creo que todos los actores adoran. A veces ese personaje tiene aspectos parecidos a mí, pero otras no tiene ninguno. Yo fui María Callas en la obra Masterclass. Ella no es como yo en nada. Fue maravilloso enfrentarse a ese papel.

¿Cree que los actores que le dan este premio entienden el doble desafío que usted tuvo: el ser actriz y el ser latina en una época muy dura para actores hispanos?

Era tan complicado y complejo [lograr papeles]. Y muy dañino y humillante. Los jóvenes siempre me preguntan por qué no abandoné el cine si [los papeles estereotípicos] era lo único que me ofrecían. Lo que ellos no entienden es que esos papeles eran los únicos que nos ofrecían. Siempre pensé que algún día, alguien, se daría cuenta de mi talento y me ayudaría… Tardé mucho, mucho tiempo. Pero pasó. Ser estereotipada en esos papeles fue terrible, porque así es como nos veían en la sociedad. Por aquella época, cuando yo tenía 15 o 16 años, no teníamos modelos a seguir [como latinas].

Si tuviera que elegir una película de su carrera, ¿cuál sería?

Oh, tendría que ser West Side Story. Porque me trajo mucha fama, respeto… y también me trajo nada de trabajo. No hice ninguna película durante siete años tras ganar el Oscar y el Golden Globe [por West Side Story]. ¡Siete años! Eso es lo que ocurrió.

En su carrera hay una variedad e intereses artísticos muy variados…

Mucho. Es lo más interesante, creo, de mi carrera: que yo hago tantas cosas. Y las hago bien. Canto, bailo, hago comedia, drama, teatro, televisión, películas… Es una carrera muy, muy rara.

Pero fascinante.

Sí, como no, pero hoy día eso no existe. Si uno baila, baila; si canta, canta; si actúa, actúa. Pero no hay variedad en las carreras.

Parece que ya no existe el papel de la ‘show woman’ como es usted o Liza Minnelli.

No hay papeles para ese tipo de talento. Eso ya no existe. Me da mucha pena, porque Liza es una magnífica actriz. Ahora su voz ya no está tan buena, pero todavía baila un poco… Ella siempre ha sido una buena bailarina, que es algo que no se la apreciado… Pero sí, éramos ella, Joel Grey [estrella de Cabaret] yo y naturalmente, Chita Rivera… Pero eso es todo. Ya no hay esa necesidad hoy en día para hacer de todo.

¿Cree que el motivo es porque existe demasiada promoción?

No hay artistas, hay sólo mercadeo. El mundo del entretenimiento está perdiéndose.

Usted regresa pronto a Puerto Rico para actuar frente a su gente.

Sí, el 14 de febrero. Mi [shows] son canciones en inglés y español. No es un acto nuevo, porque no tengo tiempo.

¿Cómo es volver a casa para actuar?

¡Me encanta! Estuve hace unos meses cuando salió mi libro. La gente es tan calurosa, tan tierna… Mucha gente lloró tanto al verme hablar mi español desbaratado [risas]: “mire cómo mantiene el español”, decían. Eso me emocionó tanto… Es obvio que me admiran y me respetan. Ellos me llaman la pionera.