La frustración del Sueño Americano

Aumenta el nivel de insatisfacción con las oportunidades económicas

Nueva York– El sueño americano, la oportunidad de prosperar cuando se hace el esfuerzo para ello, es cada vez menos creíble para quienes viven y trabajan en EE. UU.

Casi seis años después de que la Gran Recesión dejara temblando los cimientos de la economía, se disparara el desempleo y se estancaran los salarios (en el mejor de los casos) no se ha recuperado el optimismo. El 45% de los americanos, según una encuesta de Gallup, tienen un alto nivel de insatisfacción con las oportunidades que se les presentan para prosperar. En 2002 solo un 22% compartía este sentimiento.

La frustración con respeto a las oportunidades económicas ha ido creciendo en la última década y media pero se agravó con la recesión de 2007-2008. Ahora, y pese a que la mayoría de los economistas dicen que la mejora de la situación es un hecho, este sentimiento negativo se mantiene e incluso está en uno de los niveles más bajos que registra Gallup en su encuesta anual sobre el “ánimo de la nación”.

En la misma encuesta, dos de cada tres americanos muestran su insatisfacción por la forma en la que se distribuyen los ingresos y la riqueza en EE. UU. En una palabra, la desigualdad.

La relación entre ambas reacciones es clara. Como recuerda el profesor de economía de la Universidad de Ottawa, Miles Corak, “la desigualdad rebaja la posibilidad de la movilidad porque es lo que define las oportunidades”.

La recuperación es invisible para quienes viven un momento histórico en el que la movilidad social es excepcional. Y no es una percepción. Está muy documentado. En noviembre un estudio de The Pew Charitable Trust afirmaba que el 70% de los que americanos nacidos en hogares con bajos recursos nunca llegaba a ser clase media.

El Pew Research Center explicaba en diciembre que la desigualdad de ingresos estaba en el nivel más elevado desde 1928, un año antes de la Gran Depresión. Y para entender la línea descendente del gráfico de Gallup, no hay más que leer a la ONG Oxfam que afirmaba ayer que la brecha entre ricos y pobres ha crecido en EE. UU. a mayor ritmo que en el resto de países. “El 1% que más tiene ha conseguido beneficiarse con el 95% del crecimiento de la postrecesión mientras el 90% de los americanos se ha empobrecido”, explica esta organización en un informe previo a la reunión del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza). A esta reunión asisten los políticos, economistas y empresarios más influyentes del mundo.

Oxfam, cuya misión es luchar contra la pobreza, explica que, con más o menos intensidad, esta tendencia a la desigualdad es mundial. Y el Foro, en el que se codean los más poderosos lo sabe porque tiene en sus manos un documento en el que se identifica el incremento de las disparidades en buena parte del mundo como el segundo riesgo mundial en los próximos 12 a 18 meses.

Barack Obama quiere hacer prioritaria la lucha contra la desigualdad pero no lo tiene fácil en un país muy fracturado políticamente y en el que una parte de los llamados “nuevos ricos” ejerce una fuerte influencia en la economía y la política del país.

El profesor Corak explica que hay un porcentaje de la población en EE.UU. que se podría llamar clase media alta, más o menos el 5% de los que más riqueza tienen, que ha experimentado una mejora económica significativa y que tienen los recursos y los incentivos para que sus hijos tengan mejor posición que ellos.

Mark Rank, también profesor de la Universidad de San Louis es el coautor de un libro, “Chasing the American Dream”, que adelantó a la agencia AP, y en el que explica que al menos el 20% de los adultos han podido disfrutar de una cierta riqueza en un momento de sus vidas. Eso les ha hecho fiscalmente conservadores e influyentes.

Y coincide con Corak que explica que para ellos ” el sueño americano se mantiene y no están predispuestos a apoyar un cambio en la política americana para hacer frente a la necesidad más importante, la movilidad social de quienes están en el final de la escala de los ingresos”