Mujeres construyen mundo sin barreras desde sus trabajos

Féminas en NYC luchan contra la discriminación en industrias como la de la construcción
Mujeres construyen mundo sin barreras desde sus trabajos
Maggy Guzmán, de Morristown, Nueva Jersey, es una trabajadora de construcción y jardinería que se desenvuelve con destreza en una industria difícil.
Foto: EDLP / Mariela Lombard

NUEVA YORK — Pese a su estatura menuda, Rebeca Gallegos (42) no se deja amedrentar fácilmente. Después de haber trabajado en la construcción por 16 años, la ecuatoriana está decidida a combatir la discriminación que las mujeres enfrentan en esta industria.

Gallegos empezó a trabajar en 1997 en una compañía constructora en Queens, en jornadas de 10 horas en que no se le permitía tomar agua sino en la hora del almuerzo, y tampoco le dejaban usar el baño libremente.

“Agarraba infecciones urinarias todo el tiempo, en el verano me moría de sed, la boca se me resecaba”, recuerda Gallegos, quien es madre de cinco hijos y actualmente trabaja removiendo asbestos en un edificio de Manhattan.

Después de más de un año de trabajo en condiciones deplorables pensó en cambiar de profesión, pero no lo hizo porque ganaba bien. En vez de ello, decidió capacitarse y conseguir un trabajo donde se respetaran sus derechos, para lo cual se enlistó en el Sindicato Internacional de Obreros de Norteamérica (LIUNA Local 78), que agrupa a 4,400 trabajadores y en el que el 14% son mujeres.

Ahora la ecuatoriana quiere que otras mujeres no pasen por lo que ella sufrió en el pasado. Apunta que las mujeres en esta industria enfrentan también problemas de aislamiento, discriminación de género y acoso sexual, y por eso es importante que sepan cómo defenderse y que hay leyes que las protegen.

Toda mujer debe conocer sus derechos, prepararse mental y físicamente y tener la firmeza de convencerse que, aunque es un trabajo de hombres, las mujeres también podemos hacerlo”, dijo.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales, en 2011, más de 800,000 mujeres estaban empleadas en la construcción en el país, representado el 9% de los trabajadores de este sector.

Edison Severino, representante del mencionado sindicato, indicó que la discriminación contra las mujeres persiste, especialmente en las compañías que no tienen sindicato.

“El número de mujeres en la construcción ha crecido mucho en los últimos años, especialmente debido a que aunque es un trabajo duro físicamente, es muy bien remunerado”, opinó.

La colombiana Maggy Guzmán (50) trabaja en construcción en el área de Morristown, Nueva Jersey, desde hace 19 años. Empezó a través de la jardinería y luego aprendiendo a derribar paredes, a construir muros y a pintar.

“No me he sentido discriminada porque desde el comienzo he tenido bien puestos los pantalones y aprendí sobre mis derechos”, asintió la mujer, que es madre de una hija y posee un físico fuerte que mantiene gracias a sus rutinarias idas al gimnasio.

Diana Cortez, de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), subrayó que todo trabajador tiene derecho a quejarse si está siendo discriminado.

“No nos interesa el estado migratorio del trabajador, pero si tiene miedo de llamarnos, las quejas se pueden tramitar a través de una agencia comunitaria o de su consulado de origen”, precisó Cortez.

• Proveer un sitio de trabajo libre de peligros y condiciones de riesgo.
• Suministrar equipo de protección adecuado.
• Llevar un informe exacto sobre lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo.

• Pedir que OSHA realice una inspección del lugar de trabajo.
• Ejercer sus derechos bajo la ley, libre de represalias.
• Recibir información y entrenamiento sobre peligros y métodos para prevenir daños.
• El entrenamiento debe estar en un idioma que usted pueda entender.

• Tiene 30 días para informarle a OSHA sobre cualquier represalia de la que haya sido víctima. Tiene que enviar una carta o llamar a la oficina más cercana. Comuníquese a OSHA al (800) 321-6742.
• La ley protege a los trabajadores que se quejan a OSHA sobre las condiciones de trabajo que no son saludables o seguras, o sobre problemas ambientales. Y prohíbe que sea transferido, se le niegue un aumento salarial o se le reduzcan las horas de trabajo, sea despedido o castigado.

• 800,000 mujeres estaban empleadas en la construcción, representado el 9% del total de los trabajadores de este sector, en el 2011, según la oficina de Estadísticas Laborales.
• Entre 2003 y 2010, un promedio de 15 mujeres, así como 1,101 hombres, murieron en sitios de construcción.

El Instituto Nacional de Seguridad Ocupacional y Salud identificó los siguientes puntos como los problemas más comunes a los que se enfrenta una mujer que trabaja en la construcción:
• Sufrir menosprecio por sus compañeros.
• Acoso sexual.
• Aislamiento, al tener siempre que trabajar en ambientes con mayoría de hombres.
• Las herramientas son muy grandes y diseñadas para manos grandes, como las de los hombres, por lo que se les dificulta manejarlas.
• Falta de servicios sanitarios. En la mayoría de obras tienen baños portátiles que no son higiénicos y no están provistos para ser usados por mujeres.
• Muchos entrenamientos laborales que reciben las mujeres no son los adecuados, pese a que la ley lo exige.

El Comité para la Salud y Seguridad Ocupacional de Nueva York, (NYCOSH) llevará a cabo un taller, el próximo 27 de enero, donde tratará todo lo relacionado al tema de las mujeres en la construcción.

La actividad será en el 243 de la calle 20 Oeste (entre las avenidas Séptima y Octava), en el tercer piso, de 5 p.m. a 7 p.m.

Las personas que quieran participar deberán enviar un fax a: Jessica Peguero NYCOSH (212) 227-9854.